Coincidiendo con dos amigos de la infancia que residen en Figueres nos dirigimos a este restaurante situado en la localidad de Vilafant, pegada a la capital de comarca. Es una opción muy cómoda ya que hay mucho sitio para aparcar al lado y se suele encontrar mesa sin reservar (aunque a veces es difícil).
El local es bastante moderno en su decoración, con bastante luz natural, mesas de tamaño aceptable y bastante separadas: un lujo en los tiempos que corren aunque algo aun habitual en poblaciones pequeñas. El menú de los sábados (más barato los días de diario y algo más alto el precio los domingos) es de sólo 12 euros IVA incluído (bebida aparte), con 9 opciones de primero, otras tantas de segundo y casi otras tantas de postre (4 platos llevan suplemento).
Para empezar probé un pastel de bacalao y gambas a la crema de pimientos escalivados. Sorprendía su color naranja butano. Muy rico aunque no puede identificar mucho los sabores. La salsa, aunque de sabor algo artificial, estaba para mojar pan. Mis compis pidieron "cargols" (caracoles) a la catalana. Muy sabrosos, algo picantes y acompañados por salchicha y otros trozos de carne. Las raciones eran tan abundantes que pudimos probar los 3.
De bebida tomamos una botella de tinto (ideal al ser 3) Ribera de Duero Emilio Moro (15.90 eur). Muy digno aunque nos pareció poco para un Ribera (13.5º). El precio ya nos indica que no podíamos esperar más. Mayoría de vinos como es lógico de la DO Empordà a precios muy ajustados. El Ribera de todas maneras acompañó bien la comida. Como fallos en el servicio: copas pequeñas y no muy adecuadas, temperatura alta y la camarera no nos ofreció probarlo, con lo que la nota es de aprobado (pero lo entiendo dado lo ajustado del precio).
De segundo: secreto de cerdo con salsa Dijon (de mostaza). Sin ser ibérico, decir que era muy sabroso. Ración algo escasa (igual que mi primero) entendible por el precio del menú. La salsa enmascaraba un poco el sabor (pequeño fallo del restaurante: abusan de las mismas).
De postre, una tarta de chocolate y almendra recubierta de nata (una bomba calórica, vamos). Acabamos con 3 cafés solos (a 1.50 eur cada uno). Realmente, el pagar menos de 20 euros por cabeza, pasar unas dos horas y media de divertida charla con amigos del colegio la verdad es que no tiene precio (para todo lo demás, Mastercard...). Ahora en serio, comentar que lo espacioso del sitio, la facilidad de aparcar, lo económico, las opciones del menú, lo bueno que está... De vivir en la zona iría una vez al mes probablemente.
Pastel de almendras y chocolate
Secreto de cerdo a la salsa Dijon
Pastel de bacalao y gambas a la crema de pimientos escalivados
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