Local de grandes dimensiones, lugar correcto para comidas de grupo.
Cenamos un menú concertado con:
- Ensalada tropical
- Jamón bueno cortado a máquina y queso
- Rollitos de berenjena: bueno aunque un poco pesado.
- Pulpo a feira, correcto.
- Almejas
Luego carne a la piedra, con patatas y pimientos de guarnición, bastante cantidad y buena de sabor, .
Acabamos con surtido de postres.
Hemos ido a esta pizzería en algunas ocasiones desde hace ya años. La última, pedimos un menú de 25 € por persona (IVA incluido) que consiste en una serie de entrantes para compartir, un principal a escoger, postre y bebida. Todos los platos son abundantes y de calidad.
Como entrantes nos sacaron una ensalada César (buena ejecución, espinacas e ingredientes variados por encima de ellas), croquetas (anodinas, no dijeron nada), rollitos de berenjena (magníficos, rellenos de carne picada y gratinados con queso al horno, estupendo sabor), jamón y queso (bien cortado el jamón y el queso, de batalla) y Camembert frito con pesto (otro de los platos estupendos del local, muy conseguido).
De principal, un variado de pastas en que había ravioli con gambas, spaghetti y linguini a los cuatro quesos. Pasta en su punto de cocción e impecablemente elaborada. Otro principal fue una pizza cuatro quesos, muy apetitosa aunque algo salada. Y también una calzone, excelente. Hay que decir que disponen de un horno a leña, y esto se nota.
El postre consistió en un plato con tartas variadas y una bola de helado. No está a la altura del resto de la cena, por lo que mi puntuación se queda en 7.
De beber pedimos Drassanes '06, muy buen vino pero servido en copas gruesas tipo Arcoroc. Parece que las buenas las utilizan en el local de enfrente comentado por Ballester. Una pena.
Mantelería de tela y servicio atento y desenfadado de unos camareros muy amables. La carta de vinos no está nada mal, con referencias de distintas DOs, pero con precios quizá algo subidos.
Muy recomendable.
Se trata de un restaurante que frecuentaba bastante hace un tiempo, y ahora, cuando vuelvo por la zona, de vez en cuando repito. Justo enfrente de donde ha estado siempre, acaban de abrir un nuevo local más grande, por lo que los principales problemas que tenía el antiguo local (humos y ruído ambiental) quedan ahora más disipados. La decoración es correcta, los baños están limpios (un fallo es que no hay toallas ni secador) y disponen de copas Spiegelau. El nuevo local también ha venido acompañado de una mejora en la carta de vinos, donde encontramos ahora más posibilidades, qunaue tal vez un poco subidos de precio. Nosotros bebimos un Inurrieta, servido a la temperatura adecuada. Los platos, incluso la piedra para las carnes, lo traen directamente desde el local de enfrente, donde está la cocina y no hay riesgo de que se enfríe, ya que es cambiar de acera.
Siguen trabajando una gran variedad de entradas (nosotros tomamos croquetas, ensalada César y puntilla), pizzas, pastas (un buen número) y carnes y pescados. Todas las raciones en los segundos son abundantes. El servicio es rápido y efectivo. El entrecotte que tomé de segundo estaba bastante bien. Abren los domingos. Hace años que lo conozco y funcionan bastante bien. Me invitaron pero calculo que se puede comer bastante bien sobre los 20-25 euros por persona.
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