Fundado en 1942 por la familia Moseguí fue un bar de tapas hasta los años setenta. Com bien dicen en su web el local no tiene nada de diseño sino que se mantiene anclado en aquella época. Tiene dos espacios separados, uno el bar de comidas a la entrada junto a la barra y un comedor más 'cómodo' totalmente separado que acaba de ser 'renovado'.
Aunque la actual degradación del barrio no invita precisamente a hacer el desplazamiento la comida es 'casolana', de toda la vida, de priemra calidad y a unos precios totalmente asequibles.
Entre los primeros destacan las espinacas 'a la catalana' con pasas y piñones, unas estupendas alcachofas rebozadas y las gloriosas berenjenas, tambien rebozadas, los canelones artesanales, moluscos al vapor, el revuelto de bolets y ajos tiernos o los pimientos rellenos de brandada de bacalao. Normalmente solemos hacer un pica-pica con varios de ellos.
Como segundos destacan el tall rodó de ternera o la butifarra de pagès, pescados como el bacalao a la llauna, o el rape de playa a la plancha, marisco de la Boqueria o guisados como el fricandó de ternera con bolets o las albóndigas a la sepia o los calamares rellenos a la marine.
En vinos blancos principalmente del Penedés, los clásicos y tintos con preponderancia a los Ribera (Valdubon) y Rioja (Viña Tondonia,Marqués de Riscal, de Cáceres, de Arienzo o Viña Pumal y Alcorta), apuestas seguras sin grandes puntuaciones.
Acogida calurosa por parte de Jordi Moseguí.
A destacar la rapidez en el servicio y la falta de algun cero en la cuenta!
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