Pequeño local situado cerca de la Plaza del Arenal, en una calle poco concurrida. Decoración moderna en tonos claros. Dispone de una media docena de mesas y mesas altas en el interior y de tres mesas más una mesa alta en la terraza. Sin manteleses, servilletas de papel. Todos los platos que nos han puesto eran rectángulos de pizarra. Cristalería correcta. Servicio muy atento y servicial, de trato familiar. Carta a base de platillos con una docena de calientes, 8 de fríos, 4 de tostas y 3 carnes, además de alguna sugerencia del día escrita en una pizarra del comedor. La carta de vinos está en otra pizarra del comedor. No hay mucho para elegir pero es el primer local donde veo un vino de Burdeos, uno chileno, uno argentino,... No me he fijado en los precios, salvo en el del vino que he tomado, que era 2 euros más barata la copa que en el restaurante que he visitado a mediodía.
Hemos cenado:
- Carpaccio de salmón acompañado de mango bañado en aceite de trufa blanca (11,80€) - Lo que menos nos ha gustado. Finas láminas de salmón (bien hasta aquí) con taquitos de mango (insípidos), hoja de roble (¿?) y un montón de queso parmesano. Sabía demasiado a trufa para nuestro gusto. Además, he tenido que quitar la montaña de parmesano que lo acompañaba, ya que no sabía que llevaba queso.
- Mini-hamburguesa de salmón con queso gorgonzola (3,50€) - 4 bocados de un salmón con buen punto para mi gusto (poco hecho), un suave gorgonzola fundido y una ligera salsa guacamole. Delicioso.
- Corneto crujiente de langostino y bacon a las hierbas provenzales sobre una base de mojo rojo (5,50€) - Curiosa presentación, muy buen sabor. Preferible tomar el trozo con langostino y bacon por separado y dejar el resto de la pasta crujiente para mojar en el mojo, con un sabor que me ha recordado al de las guindillas en vinagre (piparras).
Todos los platos con presentaciones muy cuidadas y raciones generosas.
Para beber, un par de copas de fino La Panesa (4,-€/ud.), un par de refrescos (1,10€/ud.) y servicio de pan para 2 (0,25€/ud.).
Nos hemos quedado con ganas de más, pero no nos entraba :-)
Corneto crujiente de langostino y bacon a las hierbas provenzales sobre una base de mojo rojo
Carpaccio de salmón acompañado de mango bañado en aceite de trufa blanca
Un local de diseño moderno, minimalista, cocina recomendable de corte moderno con un carpaccio de salmón, con mango, aceite de trufa blanca y rucula, una mezcla interesante.
Tambien tomamos un crepe de morcilla de arroz, que fue lo menos elaborado.
Por ultimo un solomillo de ternera con salsa de boletus, con un fondo de patatas, muy bien presentado y con la carne, en su punto gusto, sabrosisimo. Muy buen plato.
Todo ello regado con Tio Pepe yo y mi mujer con Alfonso.
Una pena, pero eramos los únicos tomando vino de jerez con la comida, a ver si cunde el ejemplo.
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