Staging ::: VER CORREOS

Aquí se cuece algo.

Otro más que tendrá que ir en la lista de la compra.

Buscando el símil culinario, como no podría ser de otra manera, el puchero se queda corto ante las ideas y el buen hacer.

El local está cuidado, remozado respecto a lo visto en alguna fotos anteriores. Con una decoración sencilla, utilizada por casi todos, pero de óptimo resultado. Minimalismo con algún que otro toque retro.
Parece obvio que antes de la llegada de estos "jóvenes inquietos" había otro estilo bien diferente de restauración. Y esto se nota sobre todo en los aseos, que son de una austeridad a corregir. Está claro que llegaron en la reforma hasta donde pudieron. Eso si, limpios como la patena.

Me gusta por otra parte ver la cocina y los tejemanejes. Se come "a pelo" sobre la mesa, sin mantel. Muy buenas copas, vajilla y cubertería moderna. Se cuida algo que es primordial para el tipo de cocina que se ofrece.

Una cocina de mercado con toques creativos, apostando por un final rotundo como es el arroz. Plato que se repetía en los dos menús a los que eché el ojo ese día.

Optamos ese sábado a mediodía por el degustación de 25 €. Un menú seductor y a priori contundente, ideal para una comida.

Snaks de bienvenida: Tres aperitivos servidos con creación y que vagamente puedo describir después de una semana. Cortezas de bacalao, igualitas en sabor que las de cerdo, y fósiles de arenque o boquerón servido todo sobre lo que parecía un coral seco. Crema de queso con cebolla frita, y una minitablita de mármol con encurtidos y crema de chirivía.

Yema de huevo, berenjena, mojama y encurtidos: Este es el plato que puede identificar al restaurante perfectamente. El orden de salida también es el adecuado. La yema debe estar cocida con alguna técnica distinta, puede que de semicongelación, para que no se expanda y arruine el montaje. Muy bueno.

Caballa marinada, ajo blanco y ajo negro: La caballa tenía un punto perfecto, tersa, fresca, conjunto de buen aroma y sabor. Potenciado sin duda con esa bola de helado de tomillo.

Callos marineros de bacalao y guisantes frescos: No esperaba tanto protagonismo por parte del guisante, le da finura y equilibrio a este plato. Digamos que el plato tiene sabor pero no sobremanera. Buen efecto visual y aromático el del humo de "hoguera" que parece recoger los trozos de papada de cerdo.

Pescado de lonja en infusión de pulpo y bombón cremoso de mascarpone y acelgas: Un calamar de playa con el sabor y frescura habitual, y un buen acompañamiento. La infusión dándole el punto de guiso que no tiene.

Arroz meloso de morcilla blanca, careta de cerdo y alcaparras: "Mátame camión", brutal, sabor con un par de lo que quieras. Realizado en olla de hierro fundido y servido en plato delante de ti. La próxima vez querré la olla sobre la mesa. Desde luego estos platos sacan mi instinto más primario. La morcilla estaba disuelta, y ese sabor raro de las alcaparras quedaba también disuelto, su misión era desengrasar, dar frescura. Es curioso, cuando he comprado alcaparras siempre han acabado en un rincón del frigo para dar con la basura meses más tarde. Para estas cosas sirve la restauración, para que te descubran y enseñen. Dos platos cayeron por mi parte. Retiraron el recipiente y aún quedaba arroz en las paredes... ¡No se lo perdono!.

Zanahoria, jenjibre, chocolate y cilantro: El postre me falló un poco, se quedó cojo. Y no precisamente por los ingredientes, muy de mi perfil, sino porque el jenjibre, que cada vez me gusta más, anulaba el chocolate blanco.

Destacar la original carta de vinos con referencias poco comunes y el buen precio de algunos. Esta comida necesitaba de un blanco que tuviera peso y la aguantara. El elegido fue un Lapola 2010 que acompañó de inicio a fin. Apoyado con cubitera, le hacía falta, y muy atentos al llenado de copas.

Cuentan con tres cervezas a elegir. La innombrable, la otra que le sigue y que en Valencia tienes que tomar si o si, y una Cruzcampo gran reserva que compartimos mi mujer y yo mientras no se qué esperábamos, porque el servicio fue con la rapidez que nos gusta.

Invitación que agradecimos a los cortados, muy bien realizados, por cierto, y sensación llevada de que volveremos. Me pareció por lo que leí y vi, muy interesante el menú de 15 €.

  1. #21

    Fer B.

    Fui yo el que pedí que te retiraran el arroz, que cuando te pones no tienes fin ;-)

    Tenía que estar de vicio.

    Enhorabuena Oti por el comentario y la experiencia. Espero no tardar mucho en volver.

    Un saludo!

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