Nos vamos Púbol, pueblo pequeño donde vivió sus últimos dias Dalí y Gala.
Justo enfrente del Castillo está el restaurante, creo que el único del pueblo. Gran parking propio.
Comedor sin más y terraza.
Servicio amable y cercano.
Unos caracoles y sepionas a la plancha de primero y una ternera con setas y unos pies de cerdo de segundo a la brasa. Todo correcto. El chavalín comió pollo a la brasa con patatas, que era abundante y muy bueno (imposible terminarlo para él).
Recuit y nata con nueces y un helado para el peque, con detalle para él (la camarera se lo lleva de la mano para elegirlo y luego le da unas golosinas previo petición de permiso a los padres, es decir, nosotros).
Cafés y vino de la casa, un tinto que al venir frio pasó bastante bien.
23 euros los adultos. Relación calidad-precio adecuada.
Un detalle que no me gustó es que tienen un menú de 20 euros para los festivos, con variedad de platos (al menos 6 o 7 primeros y 6/7 segundos) y no nos lo ofrecieron ni está en la carta que te traen, simplemente está clavado en las paredes del local. Y realmente en ese menú había lo mismo que habíamos comido.
Pero en fin, por el resto bien. Curioso ver también que estaba al 80 % del aforo y en todas las mesas se bebía el vino de la casa (botella sin etiqueta). Efectos de la crisis? El restaurante no es el típico de batalla que ni se te ocurre pedir una botella etiquetada y tenian carta de vinos con referencias del Empordà a 7 y 8 euros la botella.
Pero sí yo lo hice, porque no el resto. El vino de la casa si no recuerdo mal a 4 euros.
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