Curiosa situación de un local que ha subido el precio de su menú de 15 a 18.50€ en festivos y mantiene lleno el comedor incluso la terraza de la calle habilitada para comer. el menú son 4 entrantes y un principal a elegir entre arroces, carnes y pesacados, más pan y postres (no recuerdo si café) sin incluir bebida pero sí el IVA en todos los precios
La opción de carta se mantiene con bastantes posibilidades y precios no elevados.
Del mismo modo que han aumentado los precios, han aumentado el tamaño de las raciones que ya no eran cortas con lo que el riesgo de exceso está cercano. Mantiene una clásica cocina casera sin alardes creativos con un correcto producto de base. Un servicio casi familiar y diligente completa sus bazas.
Cuatro para comer y aceptamos el menú del dia que tiene de entrantes: Tomate fileteado con queso blanco y ventresca correctos. Jamón y queso manchego básicos. Ajoarriero que le sobraba un poco de patata y cais medio plato de ración. Langostino envuelto en pasta de patata tipo patatas paja correcto. Como somos valientes aún añadimos de extra un plato de pescadilla fritas que resultó lo mejor con diferencia ya que tiene acceso a un buen producto de un puerto pesquero de la costa valenciana. Un pan tostado con aceite ayuda a empujar.
De principales: 2 de arroz meloso (casi caldoso) de bogavante que además de buena ración, como todos los platos tenía buen punto de cocción que se completó mientras esperabas que enfriara; correcto el bogavante. Rabo de toro guisado a la cordobesa con patatas fritas y algo de verduras (¿?) jugoso y bien cocido. Entrecotte tierno y en su punto, con salsa a la pimiento (prescindible) y cpn patatas panaderas y pimientos de Padron. Parece que el tiempo de guarniciones iguales para todos, ya pasó.
De postres asoma lo casero: no había flan de Ferrero (hasta que llegue el invierno) pero sí de Bayleis corecto y curioso el flan de galleta Orero. Un cornete industrial y unas buenas natillas caseras con su galleta Maria y canela completaron los postres.
No hubo sitio para cafés ni chupitos ofrecidos. Una botella de pago de Tharsys 2012 vendimia nocturna con albariño y godello valenciano más una de litro de agua sin gas. El vino que no estaba en carta fué ofrecido por conocer mi afición a vinos menos frecuentes y aun precio exacto al que había solicitado.
Visto el tamaño de las raciones es posible que elegir en carta no sea una opción más cara siempre que se modere en el número de raciones pues con dos entrantes hubiera bastado.
Sensación de apuesta arriesgada al subir menú en un local de clientes del barrio, aunque sí es cierto que se ha hecho el referente de la zona.
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