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Gran Mesón de Barrio

El pasado viernes fui a comer con un amigo a este restaurante para celebrar la inminente llegada de la navidad, digamos que fue nuestra particular comida de empresa prenavideña. Pues bien, aunque no lo conocía y sólo tenía alguna referencia de el sitio por lo leído en alguna página de internet (entre ellas verema por supuesto) la verdad es que no me defraudó en absoluto e incluso superó las expectativas que me había creado antes de entrar.
Se trata del típico mesón de estilo castellano con decoración clásica que aunque a algunos les puede parecer un tanto "demodé" a mi personalmente me gusta y reconozco que a un sitio así le va como anillo al dedo. La sensación que te transmite el sitio al sentarte a su mesa es de calidez y de sentirse a gusto, aún cuando te sienten en la zona de la barra como fue nuestro caso pues me dormí un poco al hacer la reserva y dos días antes el comedor ya lo tenían todo lleno (al parecer es un sitio donde llenan a diario, lo cual no es nada fácil teniendo en cuenta que no está situado en el centro de la ciudad). Las mesas están perfectamente vestidas con mantel de tela al igual que las servilletas. En cuanto a la cubertería y vajilla correctas sin más y sólo un "necesita mejorar" en el capítulo de la cristalería donde las copas que utilizan no son las mejores para el vino.
Pasemos ya al punto fuerte del restaurante que es, junto a la dedicada y atenta atención por parte del personal de servicio (al menos por parte del camarero que nos atendió y del hombre que hacía de jefe de sala que fue quien nos sentó a la mesa y nos preguntó varias veces que tal iba todo y que parecía ser el dueño del local), por supuesto su oferta culinaria. Se trata de un sitio donde ofrecen todos los días entresemana un extenso menú del día donde por sólo 11 euros (bebida aparte) puedes elegir un primero (entre 12 propuestas diferentes, si si han leído bien, 12 platos donde elegir), un segundo (también entre doce diferentes), y un postre (no conté cuantas propuestas había pero me atrevería a decir que para no faltar a la tradición no debía de haber menos de una docena). Decir además que, por si acaso te quedas con hambre, mientras ojeas dicho extenso menú te sacan como cortesía de la casa un aperitivo que en nuestro caso fue un buen salpicón de marisco servido en 2 cucharitas de porcelana. Los platos elegidos fueron:

de primeros: yo me pedí un tartar de atún, que aunque para mi gusto le faltaba algo más de sabor (como dicen algunos chefs mediáticos le faltaba algo de rock and roll) quizás por no haber utilizado salsa de soja para aderezar el atún, que además no era atún rojo, no obstante venía perfectamente emplatado y el conjunto con el aguacate y las verduras se dejaba comer sin dificultad. Mi amigo se pidió un supercanelón (si, venía con este nombre en el menú) que estaba relleno de buena carne, creo que de ternera, y que además de por su grandioso tamaño (obviamente no lo medimos pero estaría muy cercano a los 25cm)destacaba por su cremosidad y delicado sabor. Muy buen plato y bastante mejor que el mío.

De segundos: Mi amigo se pidió bacalao rebozado con pisto. Un plato que aun no estando mal yo nunca pediría siempre que haya otras opciones pues lo veo un plato demasiado elemental y cotidiano. Yo por mi parte me pedí un estofado de rabo de toro al estilo cordobés que resulto una delicia y el mejor plato sin duda de toda la comida. Aunque el emplatado era un tanto básico y poco vistoso, la calidad y el trato que se le había dado a la carne en su justa cocción junto con el acertado sabor de la salsa daban como resultado un gran plato tradicional con una carne que se deshacía en la boca sin apenas masticarla y una salsa que te incitaba a mojar pan hasta dejar el plato reluciente. Reconozco que de los muchos platos de rabo de toro que he probado (y son bastantes pues es algo que me encanta y que suelo pedir a la mas mínima ocasión) este está por méritos propios en el pódium de los mejores sin ninguna duda.
Por lo que respecta a los postres: Mi amigo pidió unas natillas caseras de las que no puedo dar opinión pues no las probé y yo pedí un flan de baileys que me sorprendió gratamente pues tenía ese sabor tan característico de la famosa crema de whisky pero no resultaba empalagoso ni pesado pues no resultaba excesivamente dulce.
En cuanto al tema enológico ahí si que tienen una asignatura pendiente de mejora pues la carta de vinos es un tanto escasa y con referencias muy básicas. En nuestro caso nos decantamos por un tinto crianza Ribera del Duero que por 15 euros cumplió con el papel asignado de compañero fiel del condumio pero sin dejarnos un gran recuerdo (de hecho ya no recuerdo ni la marca).
En definitiva se trata de un mesón clásico y de barrio (situado en el tradicional y emblemático barrio valenciano de Patraix) que mima el producto y al comensal con una cocina tradicional alejada de modas y nuevas tendencias culinarias que, no por ello descuida la presentación de los platos que aunque clásicos llegan a la mesa un tanto actualizados (se les nota un claro esfuerzo en este sentido). Por lo que pude observar, además de su extenso e interesante menú diario también se puede comer a la carta y creo que cuando vuelva, pues es uno de esos sitios donde uno sale con la preconcebida idea de volver en un futuro próximo, me decantaré por esa otra opción pues pude leer algunas propuestas de carta interesantes sobre todo en lo que respecta a carnes. Así pues se trata de un sitio donde uno no iría para una cena romántica con la pareja pues en esos casos quizás uno busca otro tipo de sitios y cocinas pero en cambio es un sitio más que recomendable si uno busca comer bien de menú entresemana o si quiere darse un gran festín a la carta donde prime la calidad del producto, la autenticidad en su ejecución, el buen trato y una más que acertada relación calidad-precio. Un sitio en el que además las abundantes raciones de los platos avisan al comensal de que allí nunca va a pasar hambre, lo cual tampoco es elemento baladí.

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    Abreunvinito

    Me alegra ver que pierdo la casi exclusividad de visitante veremero de este local.
    Descripción la tuya que no deja dudas de lo bueno y lo mejorable que tiene este local de cocina tradicional, buenas raciones y buen servicio, todo ello a buen precio en el menú del día. Fuera de menú la nota sube sin darte cuenta.
    Saludos

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