Día de los que afortunadamente por aquí tenemos pocos. Calor, pero de los de poder freir los huevos en las aceras.
La santa fortuna ha hecho que a media tarde, el "abanico de los pobres", como se denomina muchas veces a a brisa norte, haya comenzado a soplar y el horno se trasformara en una noche maravillosa de las que desgraciadamente tenemos muy pocas por aquí.
Terraza junto al río Nervión, hoy apetece. Local que nunca habíamos visitado, más pensado para el público joven o para ir días como el de hoy que uno va simplemente quitar el hambre.
Una carta bastante extensa, con pizzas, ensaladas, hambruguesas, bokatas y especialidades.
Te dan la opción de sacarte sus especialidades en bokata o en plato.
Quizás por el hambre que uno llevaba ya a las 11 de la noche o quizás porque estábamos rodeados de gente a la que doblábamos en edad y que no usan tenedor, nos hemos decantado por meternos un bokata entre pecho y espalda.
Ella ha pedido un vegetal, con lechuga, tomate, txampiñones, berenjena, calabacín. En un pan de txapata muy tierno.
Yo me he pedido una de sus especialidades, la pena que no recuerdo el nombre exactamente pero creo que era Txibiri o algo similar.
Cuando lo han puesto delante mío la expresión no ha podido ser otra que "dios mío", todo esto es para mi?
Entre dos lonchas de estupendo pan de txapata y rodeado el hueco que quedaba del plato por una más que generosa ración de patatas fritas, se encontraba la serie de ingredientes que paso a relatar:
Como base cebolla pochada con tiras de pimientos rojos y pimientos verdes en más que generosa ración (bien, muy bien de sabor)
Encima de esta base dos "señoras" lonchas de bacón, jugosas, sin esos "tropiezos" que me fastidia tanto encontrarme.
El siguiente piso era un huevo frito, enterito, muy bien hecho, ni poco ni mucho, en cuanto he apretado el pan, se ha roto inundando el entorno de ese maravilloso color naranja que tanto me gusta.
Y para colmo, el ático de semejante obra de arte eran 3 filetes de solomillo de vaca. Carne en su punto, tostadita por fuera, jugosísima por dentro, montado uno encima del otro pues no entraban en el pan.
Creo que ese solomillo en cualquier lugar nos hubiesen cobrado lo mismo que todo lo que hemos abonado hoy.
No es un restaurante, sillas de plástico, de terraza, salva- mesas, que no mantel de papel.
Para beber un pika (cerveza con kas de limón), hoy apetece algo muy fresco.
Al ir a pagar le he comentado al cocinero que menuda delicia de bocadillo y él, humilde, me ha dicho que con hambre todo entra bien.
Pues no, si algún día parais por aquí, no dejeis por dios de ir y comeros uno, me lo vais a agradecer toda la vida.
Como diría alguno que yo me sé..... A vece nos olvidamos del sabor de lo citidiano.
Puntúo el servicio del vino para que la nota no se vaya a donde no debe irse.
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