Tocaba hoy no coger coche, intentar descansar un poco, de hacer un pequeño "alto" en este ir y venir y hemos optado por cenar en este restaurante al que todos los años le hacemos una visita.
Situado muy céntrico, con una terraza apetecible en verano aunque los calores ya no son lo que han sido y empieza la cosa a necesitar de algo para encima de los hombros.
No es nada fácil encontrar mesa nada más llegar, suele estar lleno y eso que era noche de miércoles pero nos dijeron que en media hora teníamos una libre y aprovechamos para echar un vinito en la zona vieja.
El trato es muy amable, las mesas de dos pues un tanto reducidas pero colocan una especie de mesita para poner la cubitera y así tenemos sitio para todo.
De primero una ensalada de bakalao con pimientos piquillo, con aceitunas, unos trocitos de salmón, algún fruto seco y buena cantidad de lechuga que estaba bastante correcta.
Unos pimientos rellenos de rabo, 4 pimientos generosillos con una salsa sabrosa que me hizo quedarme sin pan.
Después el plato estrella para nosotros, por él principalmente volvemos año a año, una racíón de pulpo, en 4 trozos, ración suficientemente generosa, acompañado de 2 rodajas de tomate muy ricas y unas patatas que están de pasarse.
Comentamos los dos que otro año vamos a pedir la ensalada y una ración de pulpo para cada uno, aunque es generosa, apetece comer más, la verdad es que está riquísimo.
2 trozos correctos de pan y una botella de La Val 2011 un albariño que nos ha parecido fresco y que no estaba nada malo.
Cafecito y nos han ofrecido un chupito, yo le he dicho que si tenían algún vinito dulce de postre y él me ha dicho que "solo" me podía ofrecer un Px. La leche pues hijo, qué más quiere el ciego que ver.
Y si ya casi se había ganado un amigo, resulta que a las chicas de la mesa de detrás les dice que que quieren beber y como no estaban muy decididas, les ofrece probar un txakolí muy rico que le han traido. Era un Txomin Etxaniz. Como yo le miraba con sonrisa cómplice me dice que si lo conozco y charlamos un rato sobre txakolís. Que conste que el muchacho en cuestión es Cántabro.
Pues lo dicho, creo que se puede ir a comer sin lla pretensión de local de lujos, trato correcto y buen producto por no demasiado dinero.