Ir a este restaurante es como los viajes planificados, empiezas a disfrutarlo antes de llegar, y aunque esta vez no estaba Ricard, ya tiene detrás un equipo capitaneado por un gran capitán, David, que siempre quiere sorprenderte en su apartado de vinos. Y si en cocina hay cosas nuevas, en bodega igual o más.
Reunión del grupo de perjudicados por el Noma y algun/a adherid@ que le gusta disfrutar tanto o más. Vamos por el menú y ¿los vinos?, los que diga David.
En el plato:
Iniciamos con un obsequio de la casa: infusión de pepino y calamar: yo no soy de pepino, y hasta me gustó.
Canapé de anguila ahumada y cacau del “collaret”: cacao local y anguila local; una buena cocina que arraiga en sus origenes presenta un plato de producto local de primera línea para empezar dejando señas de identidad.
Anchoa valenciana (aunque la anchoa es de Guetaria, se prepara aquí), en una base de calçots y con crema de mantequilla salada: un plato que entra por los ojos pero lo mejor está en la boca
Habitas en un jugo de tomates asados en salazón, cebolleta y cocochas de bacalao guisadas en la propia agua de la anchoa: un plato con su punto de acidez y su punto de salino del mediterráneo
Alcachofa ecológica con jugo de pollo, limón, jerez y trufa: Ahora vas y lo maridas con algo; pues sí, se rompen mitos de que la alcachofa no marida con nada, aquí con vinos dulces. Un plato en el que el caldo se sirva aparte sobre los ingredientes principales sirviendo de nexo de unión.
Lubina (salvaje por supuesto) con coliflor frita, jugo de limón y alcaparras
Presa ibérica de bellota en adobo con puerros asados, mostaza y bonito seco: gran combinación de elementos consiguiendo un conjunto abrumador.
Calabaza asada, yogurt y jengibre: también un punto final homenaje a la tierra con esa calabaza asada. Digno final.
En la copa:
Iniciamos con un Fino Tradición, botella 757 de 1500: oro puro, y no solo en el color. Un fino de altura.
Magnum Pieropan La Rocca 2005 DOG.C Soave (Italia): un vino poco habitual y excepcional en magnum, con buenas sensaciones salinas.
Valdespinio Oloroso VOS Solera 1842: ¡¡un oloroso, con 20º y en medio de la comida!! ¡¡Pero qué vino!! con su punto dulce, con su punto tostado, con su punto de madera...
Barbeito Sercial 1992 Frasqueira. Un vino de Madeira que deslumbra ya en su color casi naranja y densa lágrima y que en boca te pide ir a conocerlo in situ.
(un lapsus, pues en este punto, hubo otro vino que ando perdido) Me parece recordar un Riesling ya viejito.
Domeine Des Lambrays 2011 Morey St Dennis: un pinot noir de Borgoña, con pocos grados y color hacia clarete, que cerró esta vorágine de blancos y semidulces que le precedieron.
Unos cafés finales y rematando las copas de vino con intercambios para volver a recordar alguno de los estupendos vinos tomados, fuimos departiendo y discutiendo el próximo encuentro.
Un placer como siempre estar en Camarena. El servicio perfecto como siempre, llamando la atención, un chico joven (lamento no saber su nombre) a cuyo cargo estaba la explicación en sala de los platos presentados.