En pleno barrio Humedo bien centrico ha abierto hace muy poco este local que ademas tiene un peuqeño hotel donde psaamos noche. La decoración de ambos negocios es muy lograda e impacta tanto en las habitaciones como en el restaurante-vinoteca. Detalles de antigüedades, paredes con papel pintado de ungusto exquisito, mobiliario sorprendente. Lo descubrimos tomando un vino ( tienen una muy variada oferta por copas) y decidimos cenar y también dormir allí.
Como la noche era muy calida nos decidimos por la terraza (el salón interior es muy bonito y lo recomiendo . Estuvimos desayunando al dia siguiente y nos gusto mucho). La carta es muy reducida pero cubre bien las gamas de entrantes, pescado y carnes.
Para beber uno de los socios ( son dos chavales muy atentos) nos dijo que aun no tienen carta y nos recomendó un prieto picudo que nos parecio espectacular con 24 meses de barrica : Señorio de Mogrovejo 2008. Que vinazo ¡¡ Para cenar pedimos para compartir:
- Ensalada con carabineros. Estaba muy buena pero no eran carabineros. Eran unos buenos gambones frescos ( 4 o 5). Este detalle no nos gustó pero la verdad es que como todo estuvo bien y la ensalada estaba francamente buena… “lo perdonamos”…
- Pulpo a la gallega. Generosa racion con un pulpo de excelente punto de cocción
- Bacalao confitado no recuerdo con que mas pero estaba realmente bueno.
Cafes.
El servicio amabilísimo en el restaurante y en el hotel. Deseando agradar. Algun fallo en el servicio propio de la reciente apertura pero siempre disculpándose.
Nos gustó mucho. Ojala y sigan asi porque es un sitio a tener en cuenta para un tapeo desenfadado pero con estilo.
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