Una maravillosa crónica. Me quedo con muchas cosas de esa visita pero si tuviera que destacar una me decantaría por la hospitalidad de Ricard y el agradable trato dispensado por el personal.
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Desde que se traspasa la primera puerta, el mural a tu derecha con fondo negro y caricatura de cocinero en blanco y gris ya te avisa de lo que encontrarás pasando la siguiente puerta de cristal y con marco de madera.
Este local ha sido diseñado con auténtico mimo, incluso un mimo mayor que el de restaurantes de más lujo.
De forma rectangular, la abundancia de madera rústica en suelos y paredes, la buscada oscuridad con gran presencia de negros y grises para obtener un efecto visual de gran calidez con la muy acertada iluminación, con focos salpicados aquí y allá que dirigen conos de luz hacia puntos específicos del local dejando otros en una agradable penumbra, dan una ilusoria sensación de escenario teatral.
Esta decoración aísla totalmente del exterior; ya puede, llover, tronar, nevar o lucir un sol abrasador, dentro del Canalla Bistro la temperatura es siempre de 22º.
Y lo mismo ocurre con el espacio temporal puesto que una vez dentro da igual si desayunas, almuerzas, comes o cenas o te apetece un gin-tonic, pues todo ello es posible en el Canalla, abierto para todo eso y más todos los días de la semana.
Pero hay un aspecto decorativo más a resaltar y es la profusión de cajones de fruta y verdura que empapelan una de las paredes largas del rectángulo; este guiño tipo almacén de mercado te da una muy agradable sensación de informalidad al estilo neoyorquino, sensación subrayada por las cajas de cerveza verde que son el contrapunto a los cajones y que sin duda son reclamo comercial pero también aportan un aire muy juvenil y desenfadado.
Estos dos últimos detalles junto con las mesas de madera rústica, exiguamente vestidas con manteles individuales negros, las sillas de plástico a un lado, y banco de la misma madera rústica con cojines negros al otro, son billetes de avión al Greenwich Village de la Gran Manzana.
La separación entre mesas es correcta en el lateral de los cajones y menos que correcta en el del banco.
Todo esto observo mientras esperamos a ser sentados y nos llevamos la agradable sorpresa de ser atendidos por la mujer del propio Ricard Camarena quien tras comprobar la veracidad de nuestra reserva nos acompaña a nuestra ubicación que estaría situada en el lateral del banco de madera.
El servicio es rápido y razonablemente eficaz aunque en al menos un caso adolece de experiencia pues es raro que no te sugieran la posibilidad de tomar un aperitivo al ofrecerte la carta. Tampoco ayuda mucho la buena selección de música rock y pop que nos rodea que requiere de un mínimo de volumen y que por tanto obliga a alzar la voz a los comensales. Esta desafortunada conjunción acústica impide que consigamos transmitir a la camarera nuestro deseo de tomar un par de vermouths blancos, a ser posible Peruccis, mientras elegíamos. Tras varios intentos aceptamos finalmente los dos Martinis rojos que nos trae.
En cualquier caso están muy buenos y muy bien servidos, nos ponen en la mejor de las disposiciones para investigar la carta.
Hay un montón de tentaciones apetecibles pero nos habíamos auto-impuesto dos antes de llegar, la hiper-famosa Ensaladilla Ricard Camarena, y, por supuesto, las ya también famosas Croquetas de pollo a l’ast, tenía que evaluarlas convenientemente pues ya son casi una institución de la Ruta.
Optamos por un entrante más y luego un principal contundente que compartiríamos:
. Nem vietnamita de salmón, queso tártaro, y rúcola
. Entrecotte de vaca gallega (de cría) ecológica
El tema de la bebida era algo complicado, necesitábamos o bien un blanco con la suficiente potencia y cuerpo para que no quedara difuminado con la ternera gallega o un tinto con la suficiente frescura y acidez para que el plato oriental no lo desvirtuara.
La Carta de Vinos del Canalla está muy bien diseñada. No es extensa ni falta que le hace, tiene la variedad y las suficientes referencias de calidad para acompañar sobradamente su cocina, pero como he dicho antes, nuestra selección de platos dificultaba nuestra elección. Medio dudando si decantarnos por el delicioso y voluminoso Louro de Bolo solicitamos consejo al jefe de sala y sumiller quien nos recomienda un vino inédito para nosotros y que aunque creo que por sí sólo no hubiera sido muy destacable sí cumplió a la perfección con su labor de consorte perfecto de todos y cada uno de los platos elegidos: el RIU Trío Infernal Priorat 2010.
Ricard Camarena reconoce a Javi y se acerca a saludarnos, está hasta arriba con el Canalla lleno y el restaurante gastronómico a su espalda, pero tiene esa gentileza y una vez más nos da muestra de su cercanía y calidez.
Ya empiezan a llegar los platos. Por estricto orden de aparición:
1. El Nem: Desde hace muchos años ya, décadas, se hacen juegos de sabores y texturas entre la cocina asiática y la mediterránea. A mí es algo que me gusta especialmente y siempre que hay esta opción en un restaurante la pido. Pues bien y tras esta introducción cuyo ánimo simplemente era explicaros que creo tener algún tipo de experiencia en este apartado, puedo decir que este Nem es una de los entrantes más deliciosos que he probado jamás.
Desde el primer bocado se experimenta una explosión de amargo y dulce que aderezada por el salado de la cremosa salsa de frutos secos conseguían una muy lograda cuadratura del círculo. Para mí el mejor de los entrantes.
2. La Ensaladilla Ricard Camarena: Correcta y jugosa aunque sinceramente me esperaba algo más para la fama que la precede
3. Las Croquetas de pollo a l’ast: Más que croquetas, este plato se debería llamar “Despiece de pollo asado con bechamel y pan rallado” Jamás he visto mayor cantidad de relleno y tropezones en unas croquetas y sabían tanto a pollo asado… Si eres fan de la bechamel se echa un poco de menos pero si te encanta el pollo asado, el buen pollo a l’ast, ¡éste es tu plato!
4. El Entrecotte de vaca gallega (de cría) ecológica: Excelente pieza de carne gallega cocinada al punto justo (algo en apariencia fácil pero que no lo es) Muy tierna y muy sabrosa. Nos dejó tan buen sabor de boca que sin duda volveré a decantarme por plato de carne en nuestra próxima visita, además, ya voy teniendo mono de Steak Tartare ;-)
Para terminar, el goloso de la pareja pide algo de chocolate y le ofrecen
5. Las Texturas de chocolate: Vamos, prácticamente el Paraíso, je,je. Con sólo ver el plato uno se hace a la idea del nivel de chaladura al cacao que es este postre. Por lo que me cuentan, incluso más rico en boca que lo que parece a la vista!
Culminaríamos la vivencia con dos cortados y dos copas del Moscatel Dulce de Enrique Mendoza.
Pedimos la cuenta: 98,50€, 49,25€ por persona, vermouths, vino, café y copas incluidos. A mí no me pareció caro, tampoco puedo decir que fuera barato pero sí que lo pagamos a gusto pues entiendo que cuando vas al Canalla no sólo comes francamente bien y partiendo de una materia prima de calidad óptima, sino que disfrutas de una atmósfera muy agradable.
Sin duda volveremos.
PD: Para verlo con fotos y alguna que otra anécdota pinchad aquí:
https://www.verema.com/blog/puck/1021557-restaurante-canalla-bistro-cuidada-informalidad
Croquetas de pollo a l'ast
Detalle de la sala
Nem vietnamita de salmón, queso tártaro y rúcula
Una maravillosa crónica. Me quedo con muchas cosas de esa visita pero si tuviera que destacar una me decantaría por la hospitalidad de Ricard y el agradable trato dispensado por el personal.
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Que es un gran cocinero, casi todo el mundo lo sabe. Que además es una persona humilde y cercana es algo que se debe sin duda resaltar.
Ya tengo ganas de esa comida de Navidad... ;-)
creo que coincidimos todos en las valoraciones del CANALLA yo ya he ido dos veces y las que ire.como siempre mara enhorbuena por el comentario.saludos.
¡Hola Craticuli!
Esto de las croquetas es como lo del vino, que a unos les gusten de un corte no quiere decir ni mucho menos que los de corte diferente sean malos. Lo importante es que estén bien hechas/os, con mimo y que el sabor inunde la masa.
Si las croquetas tienen una mayor cantidad de bechamel que de tropezones, ésta debe ser muy tierna.
Uno de los recuerdos de mi infancia son unas croquetas de una bechamel casi líquida pero rodeadas de un empanado tan crujiente que el contraste de ambas cosas, la sensación cuando cruje el continente y te invade el contenido, es casi celestial. Si la bechamel de unas croquetas resulta pesada, lamentablemente solo quiere decir que está mal hecha.
Muchas gracias por tus palabras :-)
Mara
https://www.verema.com/blog/el-bosque/
https://www.verema.com/blog/puck/
¡Hola Aloof!
Yo ya tengo muchas ganas de volver, la verdad es que tanto la atmósfera como la comida te hacen sentir muy a gusto.
¡Muchas gracias!!!!!
Mara
https://www.verema.com/blog/el-bosque/
https://www.verema.com/blog/puck/
Sin duda una preparacion que da para un tratado. A ver si enbtre hoy y mañana me da tiempo a colgar el comentario de El Posit de Villajoyosa, donde me encontre una croqueta de pescado realmente singular y que vale la pena probar.
Saludos.
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