Comida de viernes entre amigos y elección del restaurante en base a la localización y conocimiento por parte de todos ya que, alguna que otra vez, había sido visitado por los miembros del grupo. De esta forma no había excusas por demora alegando dificultad para encontrarlo.
Los primeros en llegar pudimos disfrutar en su terraza del cálido inicio otoñal, que se prolonga a veces más de la cuenta, con unas cervezas rubias bien tiradas y fresquitas.
A las 15 h entramos al local, a la parte del semisótano, puesto que desde la entrada ya está dividido. Ambiente clásico a rabiar, madera en tonos oscuros, luz cálida, botellas expuestas en las paredes, colores neutros… Amablemente recibidos y acomodados, buenas distancias en nuestra zona, que quedaba escorada y con poca visión del resto de sala. Manteles, vajilla, cristalería y demás acorde al lugar, correcto e imposible poner un pero.
Entrantes a compartir:
Tomates Raf con Anchoas y Ventresca. Fresco tomate trinchadito acompañado de una gran anchoa que dejaba algo atrás al atún. El aliño redondeaba el tradicional y ligero entrante.
Pulpo Seco de Denia. A pesar de haberlos visto secar tendidos visitando alguna villa marinera, no había tenido el gusto de probarlo. Textura consistente, algo tirante, servido a temperatura tibia, con un toque de horno quizá, y sal. Me gustó. Un bocado nuevo y una sensación más a cargar en la mochila.
Croqueta de Bogavante. Una por comensal. Recomendación del camarero para completar los entrantes y… eso fue, un complemento. Tamaño pelota de golf, de cobertura estándar con un punto pasado de tostado e interior mejorable con recuerdos a mar. La olvidaré en breve. Se acompañaba de una salsa mahonesa que tampoco transmitía.
Gambas Rayadas a la Plancha. Aquí sí que sí. Calidad, sabor, carnosas, buen toque de plancha… fueron dos por comensal, bien hubiera caído una docena.
Plato principal:
Gallo de San Pedro del Mediterráneo a la Plancha. Emplatado y trinchado, el lomo aparecía acompañado de unas patatas fritas en láminas finas y unos pimientos de Padrón. Nuevamente buen material, bien de plancha para mi gusto, con una guarnición, emho, a replantear.
He de decir que también se pidió como principal por parte de algunos comensales Atún a la Plancha que fue elogiado.
Como postre me apetecía algo fresco y ácido. Creo que al llevar casi dos horas en la mesa, el ambiente debió ir calando en mí, y pedí otro clásico, un Sorbete de Limón al Cava. Perfecto, cremoso y equilibrado. Lo que necesitaba.
También pude probar el Coulant de Chocolate con Bola de Vainilla. A destacar el helado cuya ejecución dominaba a su compañero de plato.
Para beber se pidió un Sierra Cantabria 2007, le siguió un Victorino 2008 y un Moët Chandon Brut Impérial. Mi desconocimiento sobre el vino es completo. Fueron todos de mi agrado, pero quizá para una comanda con una confección distinta hubieran sido mejores acompañantes, sobre todo el segundo.
Mi impresión final no dista de las conclusiones de muchos comentarios previos. Se trata de un local clásico en Valencia, por años, por perfil, por oferta, por servicio, con clientela asidua, en el que sabes lo que te vas a encontrar y de esta forma resulta difícil salir defraudado. Apuestan fuerte por el producto sin florituras. Es un sitio del que piensas que siempre permanecerá ahí…o no.
No valoro RCP pues no pagué yo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.