Puede que así sea. De todos modos tengo el firme propósito de intentar tocar más este palo a ver si me "engancho".
Un saludo!
Todo hay que decirlo. El comentario previo del amigo Jose Ruiz me lo ha puesto facilísimo. Me voy a beneficiar de ir a su rebufo, pues en su excelente crónica plasma muchas de las sensaciones que percibimos en nuestra visita. Para más inri, el haber degustado el mismo menú con alguna mínima variación es ya, como dicen, ponérmelo a huevo.
El escenario donde se ubica su terraza, que a la postre fue donde cenamos, es el jardín central del hotel Westin, todo un idílico vergel. Notas de exclusividad en un ambiente de corte moderno. Buen y cómodo mobiliario, con una distancia en la serie de mesas para dos personas insuficiente y una iluminación nocturna que se podría revisar para aumentar un tono su potencia.
Tras leer la carta estaba claro que íbamos al Menú Degustación (50€) que consistió en:
Sunomono Moriwase. Tres productos conocidos como el pulpo, la anguila y el cangrejo, todos de calidad manifiesta acompañados de una abundante variedad de algas y pepino como testigos de todo lo que acontecía en el plato. Corrección.
Vieiras con Sal de Chorizo. Mucha alegría y personalidad la que le daba tanto la sal mencionada como la negra al grácil corte de la vieira. Sinergia.
Usuzukuri a la Bilbaína. Probablemente por mi poca pericia en este tipo de cocina no supe encontrar en este plato el nexo de unión que hallé en otros. Plano.
Maguro Picante. Aquí sí que gocé de lo lindo con ese delicado atún adobado con criterio y equilibrio. Cierto es que lo hubiera deseado con el punto picante más patente pero entiendo que no soy la norma. Amorío.
Selección de Nigiris:
Huevo Frito de Codorniz con Paté de Trufa Blanca.
Pez Mantequilla con Paté de Trufa Blanca y Cebolleta.
Hamburguesa de Wagyu con Tomate y Cebolla Caramelizada.
Lógicamente, fue el plato en el que me sentí más cómodo con sabores más que reconocibles, enfundados en rasgos orientales y con los que disfruté mucho. Coqueteo.
Unagi Futomaki. La parte marítima la aporta la anguila cuya presencia es notoria en los menús del último año. La novedad para mí era que venía braseada. Acompañada de aguacate y pepino y envuelta en el arroz. Búsqueda en vano.
Carrillera en Salsa Teriyaki. Nuevo volantazo a occidente para encontrarnos una carne repleta de sabor que se deshacía en boca y espoleada por el fondo dulzón de la salsa. Último asalto.
Cremoso de Yuzu. De punto goloso más que contenido sirvió a la perfección su cometido. Conciso.
Bebimos agua y una botella de Tantum Ergo BN rosado. Hasta en eso coincidimos con Don José.
En resumen, una vez terminado el menú, se ratifica la impresión inicial de una cocina a la búsqueda de un punto de encuentro entre el mediterráneo y oriente. No sé si se refieren a esto los que hablan de cocina fusión pues servidor se pierde con este tipo de conceptos.
El tema es que buscan la satisfacción del comensal de manera no exenta de riesgos, pues este puede (como fue mi caso) no entender alguna de las creaciones, siendo esas apuestas siempre dignas de admirar bajo mi punto de vista
Cremoso de Yuzu
Carrillera en Salsa Teriyaki
Unagi Futomaki
Maguro Picante
Usuzukuri a la Bilbaína
Vieiras con Sal de Chorizo
Puede que así sea. De todos modos tengo el firme propósito de intentar tocar más este palo a ver si me "engancho".
Un saludo!
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