Como David_Vela ya ha comentado anteriormente cómo es el restaurante, me limitaré a señalar que jamás hubiese entrado en él de no habérmelo recomendado alguien de confianza, como así fue en esta ocasión, debido a su ubicación en el paseo marítimo de uno de los pueblos turísticos por excelencia de la Costa Brava. Gracias a Maresme nos reunimos doce comensales en una mesa preparada al efecto en la terraza. Tamaño bastante justo y dificultades para acceder a algunos asientos, especialmente los del sofá. Mantelería y vajilla correctas, aunque la servilleta parecía confecciónada con tela de cojín de mercadillo, que apenas permitían colocar los platos con la comida debido en parte a la profusión de copas, cuatro por cabeza más el vaso para el agua. Las copas de vino las llevó Maresme, así como los decantadores y demás parafernalia para los vinos. Servicio atento, aunque bastante lento en algunos momentos, cuando tuvimos que esperar más de lo deseado entre plato y plato.
El menú consistió en trece platos y dos postres, todos maridados con vinos elegidos y aportados por el anfitrión, Maresme:
1- Steak tartare maridado con Kripta BNGR 2004 - Curioso steak tartare elaborado con adición de morcilla de Burgos al solomillo de ternera, con lo que quedaba la textura del steak tartare pero con el sabor de la morcilla. Tal vez alguien opine que es estropear un buen steak tartare, y no les falta parte de razón. Pero es que a mí me encanta la morcilla. Pan algo escaso que hubo que reponer. Acompañado de una patata asada cubierta con lo que parecía papel de aluminio y que resultó que era comestible. Plato elaborado adhoc para la ocasión. El cava cumplió su función: limpiar la boca de este contundente platillo.
2- Filipino de foie maridado con Billecart-Salmón Brut Réserve NV - Tal vez no fuese el mejor plato ni el mejor vino, pero me pareció el mejor maridaje con diferencia. El champagne potenciaba el ya maravilloso sabor del filipino (la combinación del foie con la cobertura de chocolate blanco me encandiló) y el filipino añadía un punto graso y alargaba el post-gusto al excelente champagne, que llevaba bastantes años años en la vinoteca de Maresme y nos sorprendió por su complejidad y buena evolución. La etiqueta me es totalmente desconocida. Me hubiese tomado un paquete entero de filipinos y una botella entera de champagne :-P
3 y 4- Recaredo BNGR 2000 maridado con la mozzarella caprese esferificada y con la resaca en Cancún - La mozarella era suave, lo suficiente como que pudiese comérmela sin que me diesen arcadas, y no recuerdo la "resaca en Cancún". En conjunto, nada destacable por mi parte ni en los platos ni en el maridaje.
5 y 6- Recaredo rosado 2003 maridado con la oliva esferificada y con la ensalada con crema mediterránea - La oliva esferificada me supo al líquido de las aceitunas de lata. La ensalada, incluso sin la crema de queso, me gustó. El vino, mejor de lo esperado, aguantando la compostura pese a su edad y acompañando con soltura a ambos platos.
7 y 8- Taittinger Comtes de Champagne 1995 maridado con coca de l'Empordà con tomate y con crujiente de primavera - Buen pan con tomate y frágil bocado el del crujiente elaborado con quicos. Me recordó a los nachos con guacamole con un punto salado aportado por la anchoa, de sabor suave y poca sal. El excelente champagne avasalló a ambos platos.
9 y 10- Viña Tondonia blanco reserva 1993 maridado con fondue de queso y hummus con berenjena y miel - El Viña Tondonia fue el vino que más me impresionó. Espectacular en nariz y vivo en boca. Una auténtica delicia. No probé la fondue pero mi vecino Zampallo no tuvo inconveniente en acabar con su ración y con la mía. Me sorprendió muy gratamente el hummus, fresco y sabroso, nada farragoso. Tal vez el vino fuese bien con la fondue, pero preferí no mezclarlo con el hummus.
11- Langostinos cornflakes maridados con Fransola 2004 - El vino no me gustó, pero de langostinos me hubiese comido una gaveta, con esa salsita picante que invitaba a repetir una y otra vez.
12- Merluza de palangre con mayonesa y hierbas maridada con Pazo de Señorans Selección de Añada 2004 - A pesar de que mi merluza estaba algo cruda, otro maridaje que me convenció. Este plato también fue confeccionado ex profeso para nosotros.
13- Último plato antes de los postres, maridado con Clos Mogador 1997 y Dalmau 2001, a elegir de entre las cinco opciones disponibles, una de ellas -la pluma ibérica- con un suplemento de 5 euros. Elegí la espaldita de conejo con allioli de zanahoria, deliciosa aunque no acabé de entender el allioli de zanahoria. Personalmente me gustó más el maridaje con el Dalmau, complejo en nariz y pura seda en boca, aunque he de reconocer que el Clos Mogador me encantó. Junto con la añada 1995, los dos prioratos que más he disfrutado hasta la fecha.
Joan Thomas tuvo el detalle de traer un surtido de quesos franceses, que maridaron con Deluxe Cream Capataz Andrés el resto de comensales mientras yo me mantenía a una distancia prudencial. El vino, a palo seco, me gustó bastante.
Como colofón, tomamos una tarta en la que Maresme, además de incluir los nombres de todos los asistentes, tuvo el detalle de añadir unas velas para celebrar mi cumpleaños. La acompañamos con Moscatel Las Cruces 100 años, tan concentrado que creí que era un PX añejo, ideal para acompañar a un buen habano.
Dado que llevamos el vino, tomamos un menú a medida y que el precio fue pactado, no valoro ni el servicio de vino -aunque siguieron las instrucciones de Maresme sobre la preparación y el servicio, y sirvieron la práctica totalidad de los vinos a cada uno de los comensales- ni la RCP, que me pareció más que correcta por lo que vi anunciado. También hay que tener en cuenta que un par de platos no están en su oferta habitual. Con todo, salí contento y no me importaría en absoluto repetir.
El precio incluye el menú, el servicio del vino y de los postres, y el resto de bebidas que tomamos, sin cafés ni copas. Lo peor de este restaurante es que es prácticamente imposible aparcar gratis por los alrededores.
Y que remedio, era en LE 7, BISTROT CHIC de la MAISON PIC de Valence.
http://www.pic-valence.com/
Excelente comentario de tu vivencia, que refleja muy bien la buena cocina creativa del restaurante Sa Lola, y que pudimos degustar 12 afortunados comensales, realzada con el extraordinario maridaje de vinos seleccionados y aportados por Maresme.
Es una lástima que no pudieses degustar los quesos... ;-)
Un saludo
Joan
El Billecart es un Brut Reserve de los antiguos, nos zampamos uno cuando Diego vino a Madrid y estaba francamente bueno, con una evolución muy fina. Comtes de Champagne 1995 es un cañón, lo habré probado un par de veces y tiene la fuerza habitual de los 95, es uno de los que mejor envejecen. Tondonia blanco nunca falla. No te he visto muy emocionado con el Señorans S.A. 2004...a mí me parece una cumbre del albariño.
Saludos,
Eugenio.
Ya viste el efecto que me produce el queso :-( Pero el resto lo disfruté encantado :-)
Un placer haberos conocido y espero que coincidamos en más ocasiones @->-
Creo que el Señorans pagó el hecho de compartir ágape con algunos de mis vinos preferidos, lo que no es óbice para que disfrutase el maridaje con la merluza. Pero es que el filipino de foie con el Billecart Salmon me enamoró... y el Comtes de Champagne... y el Dalmau... y el Clos Mogador... y el Viña Tondonia... En fin, que Diego nos lo puso muy difícil :-)
Un abrazo.
Mañana vamos para allá con maresme y señora y ddnt (el tío David). Demasiadas expectativas me has creado ;-)
Saludos,
Ferran
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