Cada uno es como es, y a mi todo ese rollo marketiniano de reinventarse, bar canalla y todos esos etcéteras me ponen los higadillos a punto de foie. Señores, señoras, esto es un bar. Es así de sencillo, no vamos a ponerle más adornos al asunto, porque seguro que todos sabemos lo que es un bar. El emplazamiento tiene su miga, que está en la novena planta de El Corte Inglés de Callao, pero como a un bar no voy a ver la playa de Madrid, pues me vale.
Quien vaya pensando que es un DiverXO en pequeñito, pues que no se engañe, que no lo es. Vale, no he estado en DiverXO, pero aquel es un restaurante y este es un bar, no perdamos el punto de referencia, que nos iremos del camino. A quien le incomode comer con las manos, pues también que se olvide, porque hay algunos platos que o los comes con las manos, o no los comes, así de sencillo.
Ahora bien, ¿qué tiene este bar de especial? Pues la comida, esperad, que no lo he dicho bien: ¡Pues la comida! Que en este bar la comida no es al uso, aquí la comida es muy distinta de la habitual y, lo probado, está muy (muy) rico. Además puedes ir viendo cómo hacen tu comida, pues la cocina se encuentra dispuesta en el centro de la barra en forma de U. Otra cuestión más, a quienes les incomode ver como tocan con las manos su comida que tampoco vaya (y que siga pensando que eso no es así en las cocinas que están ocultas tras una pared).
Vamos allá con lo comido. El saam de panceta (en un punto perfecto) con mejillón es un buen comienzo y así ya vas cogiendo el hilo a esto de comer con las manos. Sigo con el chilli crab. Aquí ves las ventajas de que la cocina sea a la vista, porque se monta un buen pifostio de fuego al cocinarse. Estupendo plato este, con un punto de picante, para mi, exacto (hablé de ello con el cocinero, quien quiso interesarse acerca de si el punto de picante era el adecuado y si volvía que le hiciera saber si lo quería más o menos picante). La salsa es como para mojar hasta los codos y con este plato continuamos en la línea de comer con las manos; porque el cangrejo hay que comerlo de algún modo o no comerlo. Y termino con el cocido. Un plato muy equilibrado con el toque del caldo de tamarindo que le da un giro muy especial.
Había vinos, en la típica bacinilla que podemos encontrar en cualquier bar. Esto y que tampoco el vino me parecía lo mejor para este tipo de comida y entorno hizo que optase por la cerveza-sin.
Los precios de cada plato van entre los 9 EUR y los 14 EUR. Con dos o tres platos sales bien comido. Nota: La carta no tiene los precios, ni con IVA, ni sin IVA, pero en la que hay colgada en la pared junto a la caja se pueden ver (y ahí no me preguntéis si van con IVA o no, que ya es mucho preguntar). La bebida encarece algo la cuenta final, como es habitual (3 EUR x botellín de cerveza-sin)
Tienen alguna cosa fuera de carta y me contaban (esto ya para fetichistas del asunto) que domingos y lunes David Muñoz se pone en los fogones.
Hay veces que incluso yo dejo de ser sublime sin interrupción y bebo cerveza-sin (¡pa'lo que quedao! :-D )
Del vino no te digo ni sí, ni no. Carta no hay, pero no sé qué vinos tienen.
En la barra no te puedes sentar, pero hay un espacio anejo en el que sí hay sillas y mesas. No te sirven, vas a la barra a pedir y te lo llevas tú en unas bandejitas.
Saludos,
Jose
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