Tenía pendiente la crítica de este chiscón; aprovechando que ayer Domingo me pasé por allí de nuevo, paso a colgar esta más reciente incursión...
El ambiente, definitivamente bullanguero. Fuimos a la hora de la comida y andaba por ahí a los mandos del wok David Muñoz con el musicote al límite; de hecho se produjo una situación incómoda en la que uno de los jefes de planta de ECI se metió en la barra para indicarle al chef que el volumen molestaba a algunos de los clientes del espacio. Al pobre tipo le despachó de la barra con muchos aspavientos y bastante mala hostia. Benditas convicciones. De hecho largó al responsable y acto seguido subió aun más la música; con un par...
Nos acomodamos sin problema en la barra y somos amablemente atendidos casi inmediatamente; agilidad y buenrrollismo en una barra en la trabajan 6 personas sin parar. Bien.
Nuestra comanda fueron tres platillos, una birra (Estrella Galicia de edición especial, creo recordar) y un botellín de agua; paso a comentar la jugada:
- Cocido “Hong Kong-Madrid” con tamarindo al carbón, taro y chiles escabechados (9,5€): 3 empanadillitas orientales cocinadas al vapor y rellenas de una suave farsa de gallina, aderezadas con hierbabuena fresca y unos insípidos taquitos de tamarindo. El conjunto se remoja con un potente caldo de cocido y se espolvorea con huevo picado. Añaden tres puntos de salsa picante y todo ello se acompaña de minuciosas explicaciones aportadas por el cocinero-camarero de turno. Bien pero no tan bien, no sé si me entienden: la potencia del caldo está bien equilibrada por el frescor de la hierbabuena y la anodinia del tamarindo aunque el Dim-Sum en sí no dice demasiado (farsa insípida, pasta más que corrientita...). Mi valoración andaría por el 5,5.
- “Saam” de panceta ibérica a la brasa, condimento de mejillones escabechados y shitakes encurtidos con salsa siracha y tártara (14€): 3 rollitos de lechuga, cilantro y menta que te rellenas con panceta ibérica cocinada durante muuucho tiempo a baja temperatura, un mejillón y shitakes en vinagre. El aderezo es una salsa tártara-xo y condimento picante, el resultado es armonioso y fácil en boca, un bocado que se desliza con facilidad por el paladar pero que no conmueve. No hay ruptura, no hay pasión. Algo mejor que el anterior pero sin llegar al notable. Un 6,5.
- Sandwich club: un mollete de plan blanco, abriochado, que se rellena de carnes especiadas y se complementa con hojas frescas (cilantro y menta de nuevo en la composición) y un huevo de codorniz espolvoreado de polvo de chile. Destaca de largo el mollete (pan similar al que envuelve el Bum de trompetas de la muerte en Diverxo) y el huevo (de buen tamaño y frito con academicismo cañí, con sus buenas puntillitas y una yema fundente a más no poder). Un 7.
El precio, con cerveza y agua, 37 euros.
Lo mejor: el servicio, desenfadado pero atento, didáctico y preocupado por el cliente como pocos.
Lo peor: cierta sensación de insuficiencia; mi acompañante en esta velada, poco dada a los sabores exóticos, quedó satisfecha pero no conmovida (para bien o para mal) y eso, en una propuesta de este tipo, resulta decepcionante en cierto modo... considero que merece la pena ahorrar (mucho) y conocer la cocina de David en toda su extensión en la casa madre, en el fabuloso Diverxo.
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