Le he dado muchas vueltas a cómo expresar realmente lo vivido ayer en el Celler de Can Roca. No creo que se pueda expresar sólo con palabras las emociones, sensaciones y demás experiencias que ayer compartí con mi mujer; aunque lo intentaré.
Lo primero y más importante: GRACIAS a mi mujer por haberme preparado esta sorpresa para mi 33 cumpleaños. Salimos de Tarragona sin saber yo dónde íbamos. Al llegar a Girona, y tras varias vueltas fuimos a parar delante de la puerta del restaurante. Mi mujer comenta que mi cara de incredulidad, asombro y felicidad completa, sólo la recuerda comparable al nacimento de nuestros 2 hijos. Es la primera vez que comemos en un restaurante tan estrellado, aunque sí es verdad que nos gusta buscar la calidad en la gastronomía. Inicialmente sentí algo de temor, como un escalofrío al entrar, ¿ y si no estoy a la altura, y si me decepciona...? Todo lo contrario, superó con creces mis expectativas, y porque no, mis sueños...
Me considero (y lo soy) un neófito en lo que se refiere a la gastronomía y al mundo del vino. Me cuesta hablar y entender de texturas, temperaturas, consistencias, y otras cuestiones técnicas. Sí reconozco mis gustos y puedo asegurar que las 4 horas que pasamos degustando el menú festival con el maridaje de vinos, han sido de las más maravillosas de mi vida, una experiencia inolvidable, que se ha de probar aunque sea una sola vez en la vida. En mi cabeza se me acumulan imágenes, gustos, pensamientos, GRACIAS CELLER !! Me pareció todo increible, TODOS los platos ( en especial la escalibada al humo), los postres (probamos El gol de Messi), los vinos (aquí tengo que poner el único pero de la comida, y me explicaré, aunque seguramente no tenga razón, pero es lo que sentí: el sumiller (Manuel)no nos llegó a transmitir esa pasión por el vino que yo suponía en un restaurante dónde ese mundo es de capital importancia. Leía la etiqueta en voz muy bajita sin nigún tipo de explicación complementaria con el plato que maridaba), el personal atentísimo, el interior del restaurante, la bodega que nos enseñaron al finalizar la comida, etc.
De nuevo dar las GRACIAS a mi mujer por haberme hecho cumplir uno de mis sueños.
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