Es la segunda vez que comíamos en este recóndito lugar, situado en el distrito de Vallecas.
Es uno de esos sitios que a no ser que te lleve algún "iniciado" pasaría desapercibido de un modo natural.
¿Motivo por el cúal repetíamos? Básicamente porque se come bien y además...puedes jugar al mus en el mismo local.:
Comida para cuatro personas: berberechos al vapor una ración generosa de unos buenos berberechos hechos en su grado perfecto y de un tamaño considerables, navajas plancha aunque no sea un amante de este molusco las probé y estaban aceptables-aunque por muy buenas que sean, yo las considero un bocado "basto".Continuamos en la sección de entrantes ( todos ellos emplatados al centro de la mesa) con una ración de gambas plancha hechas en el punto milimétrico de plancha y con el punto exacto de sal.A destacar la frescura del producto, con lo que si se han cumplido los requisitos anteriores no nos puede dar como resultado nada más que un bocado sublíme.
Como platos principales los cuatro comensales, habíamos encargado lubina hecha al horno con patata panadera y un poco de tomate y cebolla. A resaltar una vez más la frescura del producto y el punto exacto de cocción, al menos desde mi punto de vista, constante que empiezo a considerar como unos de los mejores activos de esta casa.
No debo de olvidar que mientras nos decidíamos por los entrantes nos pusieron un buen plato de mejillones al vapor a modo de cortesía.
Para pasar todo este ágape pedimos inicialmente un albariño que vino un pelín alto de temperatura (nada que no solucionase la cubitera en un momento)y luego nos tomamos un par de botellas del vino que tiene Ricardo Verino en la zona de Monterrei Terra do Gargalo un aromático coupage de godello y treixadura con cambio de copas pertinente en el cambio de vino.
Por lo demás, comedor pequeño, bullicioso, ruidoso, con separación de mesas escasa, iluminación y decoración más propias de los últimos años 80.Servicio eficaz y en su sitio en todo momento.Vajilla,menaje sin resaltar nada y las copas de vino, sin ser del otro mundo, cumplían dignamente su papel.
Cafés, y a modo de obsequio,unos bombones helados de varios sabores.
Una buena alternativa,para ir si estás por la zona y alguien te ha indicado como llegar.Aunque fuimos invitados, uno de los factores por los que hemos repetido es porque nuestro descubridor siempre ha alabado su estupenda relación calidad-precio.
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