Desde Olea en Cuenca, no visitaba un restaurante de estas características. Servicio, comida excelente, rapidez, amabilidad, vinos y una gran RCP. En El Cencerro, podrías comer toda la carta, pides lo que pides y piensas que te dejas algo excelente por probar : serán los callos o las mollejas..Sorprendido de verdad. Para comenzar observas que el servicio y cocina es exclusivamente femenino y se nota…eficiencia , simpatía , rapidez en la alternancia d platos, amabilidad y criterio explicativo. Sin excesos ni postureos innecesarios o estrambóticos. La carta de vinos es amplia y bien distribuida. Copas Riedel para un servicio correcto. La cocina es fantástica, creativa, intensa y contundente.Las cocineras saben cocinar desde un Risotto de anguila y placton inigualable ( no exagero..) hasta un lechazo Wellington, o un puerro con sardina ahumada y romesco. La ensaladilla de centollo y pulpo delicada, con picante kimchi..bueno, bueno. Y los postres..un coullant de avellana fluido a la altura del de Etxebarri con mango, nada que envidiar.El restaurante estrecho pero cálido, amable, y tan bien llevado por las chicas que lo llevan a su mejor límite. En fin una gran cocina llevada con humildad y discrección , mucho más grande de lo que parece desde fuera , diría que visita imprescindible en Gijón
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