Visita a esta bodega / restaurante planificada por varios motivos: primero porque fueron tanto @ANUBIS7 como @JOAN TOMAS con buenas referencias (salvo algo del servicio de sala) y también porque el chef y dueño @David Lana es veremero y además acepta las críticas con buen talante.
Después de la parada técnica en el Bar Parada (compra de souvenirs de mantecados y malvasía), de la visita (recomendable) a la bodega Teneguía con Diego y al volcán de San Antonio (imprescindible), tienes en este restaurante la mejor opción para comer. El local está rodeado de un hermoso viñedo y tiene bodega propia. La casa (bodega desde 1919 y restaurante) toda con piedra volcánica es una preciosidad reformada en 2006 por los actuales propietarios.
Tiene una terraza exterior con barriles a modo de mesas altas para tomar algo y el interior dispone de una barra de servicio a la izquierda y un comedor algo oscuro con mesas y sillas anchas tipo castellano; no hay mantel, servilletas de papel tela y cubiertos, vajilla y copas básicas. El servicio en sala, una persona para las 25 plazas, coincido que debe mejorar ya que va a salto de mata, sin atender por orden de llegada ni tampoco llegan los platos en ese orden; no hay mucho conocimiento de los platos ni de los vinos y todo se enlentece.
En el tema líquido empezamos por 3 cervezas Tropical dela isla que gustaron, y agua; casi al final de la comida una copa del vino Teneguía tinto 2024 con uvas locales que no mejoró a lo tomado previamente en bodega; la carta de vinos es exclusiva de vinos locales, lo que a mi me parece bien; creo que tomar aquí una paella con un Rioja no es lo que toca.
La carta de comidas refleja la cocina con producto local y la buena opción de medias y raciones enteras que permite conocer más platos. Nos decantamos por dar buena cuenta de un buen pan caliente, que no se quedó corto de cocción, y un mojo rojo no picante casero de buen nivel; descartamos el menú degustación por ser demasiado largo tras los mantecados de la mañana y la cata en bodega y nos decantamos por platos de la carta dejando la comanda en:
. queso "Minervino" palmero: unos triángulos de queso semicurado de cabra local con leche cruda y cuajo natural que se adorna con unas almendras fritas. Recomendable pues se nos quedó corto, aunque buscábamos un aperitivo para las cervezas.
. potaje de lentejas x 2: con carne de cochino, buen guiso dejando texturas correctas en legumbre y hortalizas. Si eres de cuchara, te toca pedirlo.
. ensalada tibia: ración superior con buena presencia de verduras y tropezones (aguacate, queso, frutos secos..). Los veganos no pasan hambre con este plato.
. pescado del día (atún) x3: bien presentado a tacos, calidad y frescura del pescado; siempre recomendable y más cuando te avisan del precio y evitas sorpresas; se sirve salteado rebozado en semillas y acompañado de chips de verduras y zanahoria y pimientos rojo y verde a tiras; todo perfecto de punto sabroso y jugoso al estilo asiático. Muy bien.
. quesillo: flan de plátano casero con caramelo y una compota casera de plátano. Interesante y sin saturar de dulce. Repetiría.
. bienMecabe: versión local del bienmesabe, postre típico de la isla, en este caso servido en copa y es algo grumoso con la almendra no tan triturada y aporta textura
Para la sobremesa un par de barraquitos bien preparados para coger fuerzas, un paseito por el viñedo antes de meterte un montón de curvas para llegar al hotel.
pescado
queso
pan y mojo
guiso
ensalada
postres
Veo que el servicio,14 años después, tanto el de sala como el del vino sigue siendo mediocre. Es una pena por que la cocina es interesante.
Saludos
Aún así, lo recomiendo.
Saludos
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