Al igual que siempre que he visitado este local y van muchas, lo primero que te encuentras nada más abrir la puerta es el grato recibimiento que te hacen, con amplia sonrisa que ya de entrada denota las ganas de agradar y quedar bien con su clientela.
El local aún siendo muy amplio resulta suficientemente acogedor, con correcta separación entre mesas bien presentadas y el servicio sin ser especialmente profesional, resulta muy atento, amable, cuidadoso y con muchas ganas de hacerte pasar una grata estancia, aunque en ocasiones hemos tenido algun asistente que apenas entendia el castellano. La cuberteria (palillos) nuevos :-).
Los platos elegidos fueron los rollitos vietnamitas (buena textura y exentos de aceite), tablas de sushi y sashimi (buena materia prima y elaboración) con buena presentación, pollo al curry y pato laqueado.
Como postres que es la asignatura pendiente desde que se inauguro y que a mi juicio suspenderan aunque se presenten para subir nota ó repitan curso, tomamos unas tartas de la casa para compartir y plátano frito.
Para beber, rios de sake calentito que entra mejor..no te enteras y posteriormente pagas las consecuencias,..agua y refrescos a la entrada, finalizando con cafés (otra asignatura para mejorar nota) y algun licor adicional.
La bodega practicamente sigue igual y no ha evolucionado desde que abrieron el local, aunque puedes encontrar alguno que se acomode en función del tipo de comida elegida.
Como es normal, repetiremos proximamente.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.