Staging ::: VER CORREOS

Sin parangón

Un día en El Bulli.

A las 20:30 comenzó nuestro particular baile en Cala Montjoi. De la mano, dejamos a un lado el cartel de El Bulli y subimos el prosopon de entrada al templo. Al ritmo del latido de nuestro corazón, impaciente, traspasamos el umbral de la puerta hasta la posición donde recibía el cerebro de la sala, Lluís García. Pronto nos reconoció porque en El Bulli todos los detalles son tenidos en cuenta, y saber quién es quién, también. Sin apenas darnos tiempo a situarnos, a respirar el aire del templo y a observar poco más que los lomos de los libros de cocina de El Bulli que se encontraban amontonados junto a una pared, y mirar por una cristalera enorme a través de la cual se accedía al jardín donde se encontraban algunas mesas ya en pleno ritual y de fondo, el mar; fue que accedimos a la cocina… El corazón del templo. Sin más. De repente. Allí estábamos un año y siete meses después de nuestra primera solicitud. Solos frente a la cabeza de toro de madera que rompía con delicadeza las líneas rectas minilamistas que inundaban de amplitud y profundidad aquél lugar, sobre la plana mesada de salida de las elaboraciones; observando la secuencia de movimientos, sin pausa pero pacientes, que dibujaban en el espacio las decenas de delantales blancos relucientes yendo y viniendo, sin pausas pero pacientes, en una suerte de danza al compás de una idea, de un alumbramiento, de una creación sin límites. Al compás de la sinfonía de Ferrán Adría. Nerviosos y sin cansarnos de observar las piruetas de los stagers, apareció el Maestro, como de la nada, de improviso, casi desde atrás nuestro, desde ese ángulo muerto que tienen nuestros ojos, y nos dijo, con la mano extendida hacia nosotros: “Bienvenidos a El Bulli”. “¡Hostia!, ¡Ferran!… ufff, gracias… que orgullo es para mi estar aquí dentro”, “¡No!... por favor, esta es vuestra casa. Espero que disfrutéis del menú”.

Cuando lo vi por primera vez en televisión me dio la misma sensación que cuando estreché su mano mirándolo a los ojos. Tiene cara de inventor, de científico chiflado de cine, de esos que en las películas buscan y rebuscan fórmulas mágicas para detener el envejecimiento o cambiar de espacio tiempo o teletransportar a otras dimensiones… La diferencia con estos es que él, Ferrán, lo consigue una y otra vez en su templo. Elaboración tras elaboración. Minuto a minuto. Como todo lo que allí sucede, sin pausa pero pacientemente… un adaggio majestuoso e infinito. 4 horas y media de intensas emociones, algunas lágrimas mal escondidas, explosiones organolépticas, sacudidas mentales, humor, sonrisas, magia, un pino en la boca, un jabón comestible, las flores del mundo en tu paladar, esferificaciones, liofilizaciones, nitrogenizaciones, ¿qué ha pasado durante el tiempo que he tenido los ojos cerrados y una almendra mimetizada en la boca?
35 elaboraciones sin igual. Ni parecidas. Revolucionarias. Creaciones de mago, de genio, de loco. 35 espacios, 35 formas, 35 universos. 35 millones de sensaciones que retan incesantemente los límites de los sentidos humanos. Universos dentro de universos: elaboración pluriversal tras elaboración pluriversal. Hasta contar 35. ¿Se puede contar hasta 35? No. La imaginación vuela con la primera, y se pierde hasta los confines del recuerdo… hasta mi lejano pueblito entrerriano viajó con la “leche de soja con soja” en 19 modos, y mucho más lejos aún cuando mordí un “cacahuete” y resultó ser “mimético”. Vaya con los Miméticos diría Cortazar. El cacahuete mimetizado seguro que salía con alguno de sus Cronopios en algún momento, porque hasta allí llegó mi imaginación. Cronopio con cronopio y “cacahuetes mimetizados”. Claro que en cuanto te vas al quinto pino, es normal que de repente tengas uno en la boca. Y zás!, las “coníferas” de la costa brava decidieron que era mejor expresarse como sabor dentro de una boca que como tradicionalmente lo venían haciendo siglo a siglo, en cualquier peñasegat de la zona… tanto así que parecía que se reía el pino que veía a través de la ventana cuando me lo comía bocado a bocado. Por no hablar de la “esponja de coco” que me llevó hasta el cielo del Caribe, como si estuviera en una nube de coco y mirara el mar, y pescara una “gamba en dos cocciones” y me comiera las patitas crujientes y la cola cruda y entonces se enfadara Poseidón y me preparara un ungüento a base de “perifollo” para sedarme hasta el final de la noche y lo consiguiera. Y me llenaran la boca de “shabu-shabu de piñones” hasta que se inundara de crema y recordara la fresquísima “rosa helada” y los “néctares de flor” y consiguiera entonces reponerme con un buen “bocadillo de calabaza y almendra”… y nunca volviera a ser el mismo.

No se puede contar hasta 35 así. Y menos cuando de la mano de cada elaboración uno baila con un Gran Rossé de Gosset y un Puligny-Montrachet Les Folatieres 2001 de Henri Boillot, topándose por el camino con un Amontillado VORS Tradición acompañado de las hermanas miméticas del cacahuete, “las almendras miméticas”. En ese momento ya estábamos en la mesa además de mi amada y yo, Cortázar, algún Cronopio, el pino de la cala montjoi, los cacahuetes, mi abuela Tota y unas “ortiguillas al té” con caviar que casi nos hacen llorar, pero sin casi, y sin descanso… “¿desean oler una rosa de ecuador?, con ella preparamos la siguiente elaboración: rosas/alcachofas”. “Ten amada mía, huele el perfume de esta rosa y devórala”. En el templo de la magia, las flores se comen, hay “hojas que son ostras” y los “estanques helados, son menta”. Todo es verdad en El Bulli. Los “cocos” son enormes, blancos, esféricos, nitrogenizados y se comen con curry y de las “raíces” salen maracuyás y “moluscos” dulces, y “hojaldres de piña”. Mundodulce se vuelve pletórico con Riesling Westhofener Morstein Auslese de Wittmann VDP y Rasim Vimadur de olivera Cooperativa.

En El Bulli todo es lo que parece: magia. Y cada elaboración es un mundo y cada mundo un universo y cada universo un recuerdo que en forma de sonrisa se incrustará en nuestro rostro y mente hasta el fin de nuestros días.

se sirvió por orden lo siguiente (recomiendo que se absténgan de leerlo aquellos que ya tengan reserva):

calas mojito y caipirinha
Cristal de parmigiano
Coníferas (un pino en la boca, impresionante el aroma del pino que se te queda)
Aceitunas verdes sféricas
cacahuetes miméticos (huelgan más comentarios acerca de esta maravilla)
Galleta de sésamo (muy bueno el sabor a sésamo)
Chips de Vainilla
Cereza umeboshi
Esponja de coco (nos encantó)
Flor en néctar (qué delicia... tienes a todas las violetas del mundo en la boca)
Rosa helada (fresquísima)
bizcocho de sésamo negro y miso (confieso que me encanta el sésamo)
Hoja de ostra con rocío de vinagre (a mi esposa le encantó)
Canapé de conejo con sus menudillos (por decir algo, creo que lu hubiera puesto más adelante esta tapa...)
Trufa sorpresa (deliciosas trufas con esferificación dentro)
Te de perifollo (magnífico)
Gambas dos cocciones (la mejor gamba que he probado jamás)
Almendras miméticas (impresionante elaboración. Magnífica)
Leche de soja con soja
Champiñón Cru con avellana (el más flojo. Sólo estaba bueno)
Rosas/alcachofas (una rosa blanca de verdad. Muy bueno)
Bocadillo de calabaza y almendra (la cara que se te queda cuando te sirven esta pulga es para fotografiar)
Ortiguilla al té (genial con el caviar)
Shabu-shabu de piñones (delicia)
Nueces tiernas (interesante la textura sobre todo)
espardeñas gelee (que buenas)
abalone
Ravioli de parmesano (muy rico)
Rabo de cochinillo
Estanque (magnífico paso a mundodulce...)
Cereza con Kirch
Coco (maravilloso coco nitrigenizado)
Hojaldre de piña (excelente con el riesling dulce)
Raíces
Moluscos (jejej)
y la caja de chocolates.

Sobre el precio decir que el menú cuesta 230.
Con un Grand Rosse botella pequeña, más un Puligny-montrachet les folatieres de henri Boillot 2001, un par de copas de Amontillado Tradición y un par de copas más de Torroja de Terroir la límit 2006 (que por cierto te rellenan incesantemente y no te cobran luego) y para los postres copas (una vez más múltiples no cobradas) de Rieling y Rasim Vimadur... la cosa se pone por exactamente 738 euros para dos personas.

Creo que Fantástico precio. Sinceramente lo digo, al alcance de cualquier persona perteneciente a la clase media, incluso a la media-baja (eso sí, con empleo y sueldo). Es cuestión de priorizaciones. Además hay que tener en cuenta que son 60 personas para dar de comer a 50. Más las materias primas y los millones de horas invertidas magistralmente por todo el equipo.

Si quisieran podrían cobrar 5 veces más y se llenaría igual. Eso sí, por ricos nada más. Chapeau pues a Ferrán Adriá y su decisión de abrir al público de todos los bolsillos y sólo mediante sorteo. Así conseguimos nosotros la reserva. Con mail, sin enchufes ni nada de lo que se ha dicho más abajo.

Añadir además las gracias a todos los foreros que nos recomendaron vinos en el hilo que abrí al respecto. Decir sobre esto que envié a los sommeliers una lista con todas esas recomendaciones recogidas preguntándoles por cuáles de todos esos preseleccionados encajaría mejor con el menú: y se pusieron prontamente en contacto conmigo, recomendándome cosas. Al llegar allá nos atendieron rápidamente con mis mails en la mano. Un sarviio y un trato sobresaliente.

Un millón de gracias a Ferrán, Juli, Lluís, los Somellieres con sus fantásticas recomendaciones y al resto del equipo (en sala y cocina) por una inolvidable noche. Mil gracias por todo el esfuerzo, cariño y amor puesto en cada momento, y las miles de horas de trabajo y conocimientos puestos al servicio de la todos los humanos en igualdad de oportunidades, democráticamente a disposición de todo aquél que ame la gastronomía, la creatividad y el arte.

¡Viva el Bulli y viva la Democracia!

Recomendado por 2 usuarios
  1. #1

    catachan

    !Viva el Bulli¡ y !viva pancho villa¡¡envidia sana...felicidades, te lo has currado

  2. #2

    pendoncete

    Que sea uno de los mejores restaurantes no te lo voy a discutir, pero que la manipulación que hacen con las listas está a la orden del día es un hecho y sino que me pregunten. Un saludo.

  3. #3

    Pibe2000es

    Nosotros tuvimos acceso enviando el mail el día convenido. Ni más ni menos.

  4. #4

    Penélope

    Gracias Pibe por compartir con los demás tu magnífica experiencia, hasta el mismo Ferràn se emocionaría al leer tu crítica/relato. Es una gozada leer una crítica como la tuya que con letra ágil y amena es capaz de trasmitir la emoción de lo vivido. Gracias otra vez

  5. #5

    Francescf

    Cuando vaya yo... si algún día lo consigo, te encargo el comentario... ¡¡¡Felicidades!!! Que sepas que me corroe la envidia... no sé si más por haber ido a ElBulli o por haberlo explicado de una forma tan acertada :-O

  6. #6

    Almolo

    Enhorabuena por el comentario.
    ¿Como que las reservas se asignan por sorteo?. Había oido algo de eso, pero pensaba que el tema de la asignación de las reservas en El Bulli es poco más que un misterio.

  7. #7

    Pibe2000es

    50% para comensales habituales, 50% para nuevos comensales, seleccionados a través de los mails que se envían los días que se asignan para ello. Así conseguimos la reserva. Pura suerte.

  8. #8

    Linda Díaz

    Wow!!! No te había leído, maravilloso todo lo que cuentas, impresionante forma de transmitir lo vivido, lo sentido. Felicidades por la pluma y felicidades por la experiencia!

    Viva la gente que sabe disfrutar y hace disfrutar! (eso por ti y por el Bulli)

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