El Sr. Morgado abanderado de su origen, haciendo gala de sus productos, disfruta como pocos de su profesión. Te recibe, despide, aconseja, sirve, cocina; el hombre orquesta.
Se rodea de excelentes profesionales; camareros y un atento sumiller. Y eso es mucho decir.
Hace tiempo que no pasaba por este veterano establecimiento, que sigue vigente y con buena actividad comercial, que teniendo en cuenta sus precios, se concluye que tiene éxito.
Estamos todos de acuerdo en que sobran al menos dos mesas, por lo que resulta el local claramente abigarrado.
No tiene una cocina muy sofisticada, solo productos de calidad seleccionados y bien cobrados.
Creo que se puede comer por algo menos de lo que me gasté, por ejemplo un primero para compartir, y unos fideos negros de segundo: mi futura elección cuando retorne.
Si quieres ver mi cuenta, la subo a la web.
A volver, algo más comedido.