Cada vez con más frecuencia vemos restaurantes que están haciendo un gran trabajo para dar menús más ajustados sin perder un ápice de calidad, sino todo lo contrario y locales de tapas que van siendo cada vez más ambiciosos para proponer un tápelo sustitutivo a una comida o cena.
Un caso de este tipo es este local, pegado a la zona de Atocha, Lavapies, pegado al triángulo del arte del Prado, Reina Sofía y Thyssen.
Local pequeño con un sencillo comedor interior, muy animado con un servicio atento a todos los clientes incluso a los que sólo se asoman y con una oferta de calidad que empezando por un excelente pulpo a la gallega , sin patatas..., una deliciosa ensaladilla, o si te animas con unos bien trabados callos, servidos sobre unos barriles curiosos, rebosa y transmite calidad.
Hacen que te sientas cómodo y vas viendo que cada vez más clientela opta por 'estirar' la tapa hasta comerse literalmente el espacio de la comida.
En esa misma zona, casi puerta con puerta, como los Gatos o Cervantes, hay otros locales atractivos , pero quería recomendar este al que voy hace años siempre que puedo y estoy por la zona.
Eso si, si te sales de la caña o el vino, el precio se sube, pero si esta opción de vez en cuando te permite disfrutarlo, sigue siendo más económico que un menú.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.