Día prácticamente festivo en Euskadi, las previsiones meteorológicas no eran buenas para hoy y yo creo que hemos estado esperando a ver un poco la cara que ponía el día.
Sin pensar en lo que nos íbamos a encontrar como imagino que pensarían el resto, nos hemos encontrado con miles y miles de conductores dirección Cantabria.
Un viaje de 45 minutos se ha convertido en uno de dos horas pero hemos llegado por fin.
Era prácticamente la hora de comer pero antes nos hemos tomado un txakoli y nos hemos enoontrado con mi primo y su mujer y allá que nos hemos ido en busca de un restaurante donde comer un buen menú.
Varios intentos fallidos, al menos que un día las cosas sean así, como se nota la diferencia entre salir a comer o salir a cenar.
Al final nos acercamos hasta el Palmanova, ya lo habíamos probado con buenos resultados y sabemos que no nos iban a defraudar.
Tras tomar otro txakoli en la barra mientras esperábamos a que nos montaran la mesa, al final a las cuatro menos cuarto no hemos podido sentar.
Como hoy es día laborable aquí, el precio del menú es de 12 euros.
Varios primeros a elegir, ensalada de bakalao con buen pescado y no tan buena lechuga pero rica, o eso han dicho.
Yo al oir Porrusalda allá que me he ido, rica. Caldosa, la patata bien cocida, los puerros ricos, hacía ya mucho tiempo que no la comía y me trae maravillosos recuerdos de otros tiempos.
De segundos los otros tres comensales han pedido Antxoas-Bocartes albardadas yo no me fiaba demasiado y me he pedido una ración de lomo con huevo y patatas fritas.
Debería haber pedido las antxoas, me han dado a probar y la verdad es que estaban cojonudas. Sabrosas, estupendo producto, media docena, de tamaño medio. Yo me he metido todo el colesterol aunque lo mío era más para no salir con hambre.
De postres también varias opciones, helado pero del industrial, un polo de chocolate, peras al vino que al parecer estaban ricas y yo me he comido un Arroz con leche que también estaba muy jugoso, dulce pero sin exagerar y muy bien cocido el arroz.
Una botella de agua, un Rueda Halcón se deja beber pero sin más. En un menú de este precio creo que poco más podemos pedir.
Una cesta de pan crujiente, como recién horneado y unos ricos cafés han dado por finalizada la comida.
Pues me reafirmo, merece la pena este local, buen trato, buen servicio y sobre todo buena comida.
Aunque te parezca mentira, he pasado un millón de veces junto a Laredo por la autopista camino de Santander pero sólo he estado una vez en el pueblo. Curiosamente ha sido este pasado septiembre. Como no tengo ninguna referencia de ningún sitio tu recomendación me viene genial compañero. Tomo nota y espero no tardar en volver a Laredo porque tiene un paseo estupendo.
Saludos.
No es que la oferta en Laredo sea tremenda pero hay unas cuantas y yo tengo colgados varios, si paras un día con tiempo igual hay alguno más que merece la pena. Un saludo. Eso sí, pasear puedes y bien que larga es su playa que me he recorrido yo unas cuantas veces.
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