Muy buena opción tanto para 'excursionar' como para ir a comer. Vicente, ausente Carmen, sigue dando muy bien de comer. La oferta de 'platos' es sensata, ajustada al terreno y huyendo de 'moderneces' agobiadoras. Es un restaurante honrado, con una buena relación calidad precio y se nota. Algunos platos, como el 'conejo deshuesado' tienen ya tradición... e ignoro si se siguen manteniendo. El local es agradable, algo frío, pero acogedor en conjunto. Si hay que poner alguna ventaja no hay más remedio que hablar del vino. La carta es corta, aunque también sensata como la oferta de comidad, y el servicio es simplemente correcta. Hay que ir, sobre todo en las jornadas otoñales, ahora mismo, con menús especiales adaptados a la temporada.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.