Lejos de las rutas habituales y localizable con facilidad se encuentra un Restaurante que merece el desplazamiento.
Inicialmente el local no desprende ese valor añadido que después confirman sus platos. Un poco sobrio, un servicio voluntarioso y una escasa ambientación culinaria hacen errar en la primera valoración.
En mi caso, la elección del Menú Thalassa se debió a la longitud del mismo. Vicente, el propietario y cocinero hizo la oferta y, nos decantamos por el compuesto de dos entrantes y pescado o carne.
El primer entrante un consome de boletus aromatizado con trufa negra: delicioso. El segundo, una torta de maiz coronada por boletus de la tierra y codorniz muy correcto.
Luego, me decidí por la merluza: IMPRESIONANTE. Solo díré que en el Palancia y envuelto por los aromas cárnicos de la zona, esta fue una agradibilísima sorpresa.
Finalmente, el postre muy bueno.
Respecto a la bodega: ciertas referencias solo están en la carta y la oferta de un Bierzo por copas fue correcta y acertada.
UN CONSEJO: en la población Viver se encuentra una Carniceria: LA HERRERITA -muy recomendable proveerse para los amantes del foie y las paletillas de cordero-. Por cierto, el propietario es cuñado del mencionado Vicente.
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