Restaurante de cocina tradicional iraní, situado en la séptima planta del lujoso hotel Sheraton de Kuwait City. Magnífico comedor distribuido en tres espacios separados por unos arcos, con una perfecta decoración étnica persa y evitando cualquier tipo de extravagancia decorativa. Ambiente muy íntimo con escasa pero suficiente luz y música de fondo apenas perceptible. Me imagino que por el día mucha luz natural por las numerosas ventanas de que dispone el comedor. Mesas muy separadas y sillas comodísimas.
Servicio en sala muy atento, profesional y prestos a cualquier aclaración.
La carta, como ya he dicho, con muchas opciones de la cocina iraní. También incluye una amplia oferta de kebabs de pollo o cordero. Por último, había cuatro opciones diferentes de auténtico caviar iraní a precios escandalosos para mi bolsillo.
Servicio del pan que consiste en un pan de harina de trigo y plano, tradicional iraní (sangak), de aspecto muy feo pero riquísimo.
Cena para una persona:
- Nada más sentarte, te ponen un plato de encurtidos con aceitunas, trozos de berenjena y unos trozos de queso fresco de vaca. Otro detalle de la casa consiste en una cestita con muchas variedades de vegetales muy frescos: apio, zanahoria, pepino, tomate, lechuga, pimientos verdes parecidos a los de Padrón, etc.
Como entrantes:
- Kashk-e-Bademjan Kubeideh: Plato tradicional iraní elaborado con berenjenas asadas, kashek (suero de leche fermentado), cebolla asada, menta y ajo. Sabor intenso pero muy rico sobre el pan.
- Kuku-e-ye gol-e kalam: Una tortilla muy popular iraní preparada con coliflor, cilantro y menta. Se presentó sobre tomate cortado en finas rodajas. Su aspecto es como la de una tortilla de espinacas con el huevo muy cuajado. Simplemente me gustó.
Plato fuerte:
- Goswandi: Chuletitas de cordero marinadas y asadas sobre una barbacoa de carbón. Se presentaron sobre arroz domsiah (alargado y autóctono iraní) y verduras asadas. El arroz cocido y extraordinariamente suelto, mitad blanco y mitad con azafrán. El arroz llevaba por encima zereshk que son unas bayas autóctonas de Irán de intenso color rubí y de sabor agridulce muy intenso Las chuletas me parecieron perfectas: carne jugosa, tierna y con un ligero sabor de la barbacoa muy agradable.
Antes del postre me pusieron un señor plato con frutas muy variadas. Pensé que me lo estaban metiendo de “clavo” pero, al ver que no lo tocaba, me explicaron que era un detalle de la casa. Muy buenas e inmensas uvas y el mango.
Postre:
- Sherrine-Makhsoos-Rafsanjan: Unas semiesferas tibias y esponjosas elaboradas con pistacho y servidas con una crema de vainilla. Nada especial bajo mi punto de vista.
Tomé solo agua en la cena, al no tener opciones de vino o cerveza.
Precio total: 40€ (inc. tasas y una botella de agua de ½ litro a 2.70€).
Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría comer en este local con tasas y servicio incluidos y sin bebidas.
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