Dorado pálido brillante, aunque algo velado.
Nariz de buena intensidad y cierta complejidad, que va de menos a más en la copa. Vino de corte muy “natural”, con esas notas de manzana verde, frutas frescas, un tono especiado y mineral, cítricos en confitura, apuntes balsámicos, hierbas aromáticas, frutos secos y ligeros ahumados. Apenas se nota la madera.
En boca se muestra ligero y envolvente, muy elegante, con el toque graso justo y la compensación por su buena acidez, dejando en el final recuerdos de frutas ácidas, frutos secos y sensaciones minerales, dando de nuevo la percepción de un excelente trabajo con la madera, máxime tras 10 años de crianza. Persistente.
Durante los últimos tiempos hemos ido probando sucesivas añadas de este vino y lo cierto es que nos fascina, este 2002 está por debajo de 98, 99 o 00 en calidad pero saló una buena botella y desde luego que es un savagnin único y tremendamente original, un vino que deja huella. Grande siempre Ganevat.
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