Color pajizo vivo, algún tono verdoso en ribete, y reflejos ligeramente pálidos.
Intensidad media en nariz de corte muy goloso. Mucha panadería, bollería y turrón tostado.
A copa movida despierta algo de madera al fondo.
Tiene una muy buena entrada en boca, con un ácido inicial muy equilibrado con alguna nota golosa cercana al pan tostado.
El amargo final es largo, y ligeramente agarrado.
2 meses en barrica, y, ¿algo de madera?, ¡muy bien!
Un vino que todavía tiene mucho que decir en los años venideros.
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