Amarillo pajizo con reflejos dorados, limpio y brillante y algo glicérico.
Nariz de buena intensidad, mucha fruta blanca en licor, ligeros florales, cítricos escarchados, con notas algo avainillados, estas notas fueron desapareciendo a medida que el vino se enfriaba.
Tiene una muy buena entrada, mucha potencia pero con control... a ciegas diríamos de cabeza que nos enfrentamos a una garnacha blanca del priorato.. es un vino con carácter pero no renuncia a frescura, tiene una acidez que equilibra muy bien esa potencia, toque amargoso con un gran recorrido.
Sin duda toda una sorpresa!!!
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