De color rubí oscuro, casi opaco, parece como si hubiera nacido ayer. En nariz, es un vino fino, de desarmante y risueña candidez, que desprende aromas frutales - ciruela, cereza, grosella - " perfumes frescos como carnes de niños ", para retomar la fórmula de Baudelaire. En boca, es un bloque de frutas acidulces apenas desbastado pero un bloque casi cremoso que se funde en el paladar, sin una arista tánica, y - a pesar de su larga crianza - sin notas evolucionadas : el sabor a tempranillo muy maduro lo invade todo, suavísimo aunque sin grandes matices, ligeramente estructurado por la graciano. Este Faustino gran reserva es un rioja más bien rollizo, demasiado infantil para su edad, una especie de crío gordo de mofletes rojos, un peque adorable pero que se ha negado a crecer : es quizás por esta razón que ha logrado enternecer al jurado del Concurso Mundial de Bruselas. ( PVP : 18,95 €.)