Una botella estupenda la de esta noche. Dije allá por el 2014 que a ciegas podría confundirse con una chenin blanc del Loira y sigo pensando lo mismo. Lo que pasa es que a día de hoy, con seis años más, y por tanto más madura.
Dorado luminoso. Limpio y con brillo.
Flores secas, brioche, mantequilla, algún rastro cítrico, níspero, ciruela, mazapán y mineralidad.
Boca bonita, algo decadente, pero todavía cargada de acidez. Paso con la estructura adecuada, con un alcohol muy contenido y sin rastro maderoso.
Final largo, perfumado y relativamente complejo.
Mejor que bueno. Envejecen fenomenalmente bien estos vinos de Verín.
Mal corcho, poco esponjoso y con aspecto artificial.
Dorado intenso, limpio, brillante y glicérico.
Aromas a uva blanca, algún cítrico, hinojo, leves toques a panadería, miel de azahar, pimienta, tostados y piedras.
Boca envolvente, perfumada y con una potencia bien llevada por su acidez y por un curioso carácter dulce que la sustenta. Paso ensamblado a flores, fruta de hueso, matices herbáceos y minerales.
Final largo y primario.
Gran blanco de la D.O. de Monterrei. Lo compramos hace cuatro años directamente en bodega. Ha envejecido magistralmente, en cata ciega podría parecer una chenin del Loira.
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