Han transcurrido casi 30 meses desde la última cata colgada de este vino y ¿Qué me he encontrado?.
Vino encerrado en una botella borgoñona que está vestida con una seria y moderna etiqueta en su diseño. Corcho que la cierra correcto, que está tintado en la cara que está en contacto con el vino y con una leve incrustación de bitartratos.
A la vista un color rojo picota de capa alta. Limpio y brillante. Muy buena, densa y lenta lágrima en su desplazamiento por el cáliz de la copa al que tinta muy ligeramente. Ribete granate-rubí y con leves notas teja.
En nariz abundantes frutas rojas y ligeras negras del bosque en sazón. Leves ahumados de su crianza en roble.
En boca le encuentro con viveza, fino, afrutado, equilibrado, elegante y sedoso. Con un volumen medio en boca. Con la madera muy bien integrada y con recuerdos a leves ahumados y vainillas. Con los taninos domados y manteniendo una fresca acidez que invita a beber y que le otorgará 3-4 mas de vida en plena forma. Muy grato y frutal paso de boca. Es un vino muy largo. Me da una permanencia de 3,00 minutos muy frescos y agradables.
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