Ufff! Pues sí, tremendo es este vino tinto dulce - pero poco - que hemos tenido la oportunidad de catar gracias a Bodegas Torres y Verema. Una lástima haber llegado tarde a la virtual, pero en esta mañana ociosa que tengo me estoy empapando de todos los comentarios de los compañeros virtuales.
Muy elegante la presentación del vino, a pesar de ser una botella de 37.5 cL, esa etiqueta entre la mística y la alquimia me sedujo en cuanto la vi.
Un tinto oscuro, bastante cubierto, de capa alta, con precioso y vivo menisco violáceo, se muestra denso y lento de movimientos en la copa, con abundante y rojizas lágrimas.
Nariz licorosa, con notas de fruta negra muy madura, como de compota de ciruela negra, no muy intensa, la verdad..., notas especiadas, como de pimienta, regaliz; balsámicos.
En boca es de entrada suave, sedosa, se le nota denso; es un vino que llena. Muy buena acidez que se complementa a la perfección con el leve dulzor. Goloso.
Como no suelo maridar con nada los vinos dulces, entre otras cosas por que casi nunca tomo postres, a lo sumo algo de fruta - para una comida siempre elegiré un tinto seco. Así que si algo he de decir lo tomaría de postre, bien solo, o con una macedonia de frutas naturales, a ser posible con mango.
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