Rojo rubí, ribete rojizo, capa media-alta.
Buena intensidad en nariz que se expresa con profundidad desde un primer momento con notas de fruta roja bien madura, trazas especiadas y balsámicas, tabaco de pipa, un cierto fondo mineral de grafito, toques terrosos, herbáceos y ahumados. Con una clara sensación de que todavía se guarda mucho.
En boca sorprende por su excelente viveza, casi se puede decir que es un vino en claro crecimiento y que tiene mucho recorrido por delante, con una magnífica acidez, un paso firme pero elegante y un final de enorme desarrollo dejando recuerdos frutales, minerales y especiados, con un punto tánico noble pero presente y una larga persistencia.
Un vino de enorme calidad y de claro corte borgoñón, más estilo quizá Pommard por su fuerza tánica pero con esa elegancia marca de la casa que hace de esta referencia una de las grandes, vino en clara progresión y que con el tiempo llegará muy lejos. Sin duda, entre los mejores Riojas de los complicados años 80.
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