Supongo que eso de "no sale ninguno al mercado desde la añada 70" se trata de un error de transcripción...
Botella sin reencorchar pero de guarda impecable en bodega. Precioso color dorado intenso, limpísimo, brillante, sin un solo precipitado. Reflejos ambarinos y cobrizos, muy vivos. Fuerte sensación de grosor, oleoso, formando lágrimas inmensas.
Elegancia elevada a la enésima potencia. Faltan descritores fiables y lo que encontramos desconcierta por su limpieza y claridad absoluta. Potente, complejo, profundo, sin apenas reductivos que delatne su larga crianza y los más de 25 años que lleva ya en botella. Muestra claras diferencias respecto a los Castillo Ygay de 1940 y 1946 que tenían una mayor expresión de vino "tradicional". Ni mejor, ni peor: totalmente diferente!!! Llega a recordar a un viejo triple sec de Guillot, sorbete de limón, ralladura de cítricos, vainilla asoleada... Joven, fresco, cristalino, con las maderas soterradas, imperceptibles. Faltan las palabras.
En boca es menos grueso de lo esperado, concentrado, de monstruosa amplitud. Fresco, almibarado, lleno de fruta madura pero jugosa y de una acidez que lo abarca todo e introduce matices a un resto de residual. Es perfecto!! Un vino blanco que rompe moldes y nos indica hacia dónde debería dirigirse la actual Rioja. Daríamos cualquier cosa por encontrar una caja de este vino en las mismas condiciones.
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2014/10/castillo-ygay-1962-blanco-reserva.html
Supongo que eso de "no sale ninguno al mercado desde la añada 70" se trata de un error de transcripción...
La restauración del Castillo es una maravilla pero entiendo que la entrevista de Sobremesa tiene un fuerte carácter publicitario y cosas como "muy probablemente Vicente D. Cebrián-Sagarriga sea el perfecto heredero de aquel hombre adelantado a su tiempo que quiso poner los vinos de Rioja a la altura de los más valorados de su época" no son muy de la ortodoxia periodística.
A nivel personal, la sensación que tengo es que Murrieta, la empresa, piensa que malvende los Castillo Ygay. Que los precios actuales no se correponde al prestigio y la demanda de la marca, y es por eso que quieren diferenciar los unos de los otros. No estoy para nada de acuerdo en eso de que Murrieta esté entre los principales artífices del interés por los blancos riojanos. En esto confío mucho más en la sensatez de los consumidores y en una evolución natural de los gustos. La atomización del mercado y la homogeneización de los vinos ha contribuido mucho a que se busque lo sustancial, lo realmente importante. El Rioja blanco puede ser un grandísimo vino, entre los mejores, siempre que se elabore dentro de unos parámetros de alta calidad. No es fácil, ni barato, pero creo que tiene que ser a medio plazo una de las apuestas estratégicas de Rioja, o al menos de algunos productores. En el fondo no es otra cosa que evitar riesgos y grandes inversiones a ciegas para volver a prácticas ya conocidas.
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