A la vista tiene un bonito color cereza picota, la capa es media, sin excesos cromáticos, pero la lágrima es abundante y acuosa, bonita de ver.
La fruta roja es la primera protagonista de los aromas pero no será la única.
Le siguen notas sápidas con recuerdos a frutos secos ligeramentes tostados: anacardos, cacahuetes. Pero no, tampoco se detiene aquí. Fragancias de flor silvestre, humedad de tierra mojada… Los frutos secos pasan a claros terciarios con matices casi cárnicos. Los aromas dulces se intensifican, casi rozan los barnices, aroma tan varietal de la bobal que cuando te lo encuentras es como saludar a un viejo amigo. El oxígeno hace su trabajo y la tierra mojada ha dado a luz a la trufa negra, los barnices son ahora frescor balsámico y la fruta roja se desvanece entre notas minerales casi pizarrosas.
La entrada en boca es ácida y potente, mucho más de lo que esperas en un vino de 4 años, pero no, no es desagradable, porque es muy carnoso, con carne de fruta roja y su frescura (frambuesa y cereza).
Al aclimatarse se suaviza, redondea y alarga. Aparecen ligeros tostados y su volumen aumenta exponencialmente. Es ahora cuando juega al despiste, con sus notas cálidas de fruta negra compotada y su frescura balsámica en boca. Te llena la boca de canela y ahumados, siempre en contraste, siempre en equilibrio.
En nariz asoman por primera vez las notas vegetales con el pimiento rojo y el espárrago verde. La fruta roja se evalentona y aparecen las gominolas pero como siempre tiene que haber un contraste, nos sorprende con lácteos melosos de pastelería -un buen vaso de leche merengada- y los tostados se convierten bollería, en deliciosos bizcochos y brioches, pero ahí sigue el pimiento…
La boca sigue jugando y cuando ya crees que se ha apoltronado en la redondez y el dulce, regresa fresquísimo y potente, te recuerda su acidez y el punto alcohóico de la bobal, se vuelve profundo con el sabor a hoja de tabaco y para despedirse, deja un rastro de menta y crema, de relleno de after eight.
Un vino muy serio.
Un vino de guarda porque sus notas juveniles tienen la virtud del equilibrio, no son discordantes.
Un vino de los de comprar un par de botellas, la primera para disfrutar ya, la segunda para dentro de seis meses ¿Y que tal 3 y así nos encontramos el año que viene?
Para conocer los interesantes antecedentes de este vino pinchad aquí: Vino El Indulto 2011: Su historia y su cata.
Cata de ©Puck
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