Cereza brillante y de orilla violácea. Aroma fresco y a la par goloso de fruta roja dulce, cerezas, a la que se unen unas especias primarias y un fondo mediterráneo. En boca es ligero pero gustoso, todo un caramelito, con postgusto azucarado de la propia fruta, rico.
Buen exponente de bobal joven. Muchísima mejor sensación que con el 2011.
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