Tras una cata a primeros del 2003 el vino ha evolucionado bastante. Sigue teniendo un color rojo guinda bonito pero empiezan a aparecer tonos en el ribete que recuerdan a las tejas. En nariz, fruta roja bastante madura, toques lacteos y de especias, pero todo ello bien conjuntado. En boca los taninos están muy bien equilibrados, con un cuerpo medio, final agradable y postgusto largo. Consumirse pronto porque no creo que le quede mucha vida, y decantarlo unos 40 minutos antes.
Recomiendo maridarlo con platos fuertes de caza, asados, piezas de carne a la parrilla.
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