Embotellada en enero.
Ya había probado este vino en su anterior añada en la que le faltó algo de punch (me faltó mirar su fecha de embotellado), me he encontrado con un vino más fresco, pero con una buena madurez y cuerpo.
Ese color rosado tirando más hacia un color tinto que cebolla, y su botella hacen que sea apetecible a la vista. Luego en nariz te encuentras fresa ácida, frescura, pero también un toque de fruta roja madura, que le da cuerpo y equilibrio. Cerezas, vegetales y sigue la frecura.
En boca, es fresco (lo he dicho en algún momento? xD), con cuerpo, amargor, esa fruta madura con un punto ácido, que lo hace deseable y que pide trago tras trago. Me ha gustado muuuuuuucho en boca por esa combinación de frescura y madurez. Rico y con un punto golosete.
Para beber a palets
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