Vino encerrado en una botella bordelesa estilizada, vestida con una discreta etiqueta a la que tratan de dar un leve aire de modernidad y cerrada con un discreto corcho de aglomerado que debe ser mejorado.
A la vista un vino de color amarillo-verdoso pálido, limpio y brillante, correcta lágrima que se desliza con perezosa aptitud por el caliz de la copa.
En nariz está cerrado por el frio. Es un vino que no se puede consumir a la temperatura recomendada por la bodega (6-8º), entiendo que los albariños despliegan todas sus cualidades olfativas y de sabor a 12-15º. Conseguida esta temperatura me encuentro con leves frutas blancas, cítricas y tropicales de hueso.
En boca no es muy varietal, estoy acostumbrado a otro tipo de alabariños, es ligero, con una presente acidez que te ensaliva la boca, discreta elegancia, discreta fruta, algo glicérico. Discreto y rápido paso de boca. No es muy largo. Me da una permanencia de 2,00 minutos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.