Dorado, brillante y sin un poso.
Lo abrimos y lo notamos tremendamente cerrado, esperamos, decantamos y nos dejamos un poco para las siguientes 24 y 48 horas. Pese a que al segundo día mejora, hay como una especie de tapón que impide que salgan los aromas nítidamente. Cítricos, fruta de hueso que no termina de arrancar, polvo y barrica vieja.
En boca hay acidez y el paso no está mal, lo que pasa es que se queda parado a la mitad. Una pena.
No puntúo pues lo he probado en otras ocasiones con mejor fortuna. Todavía me queda alguna botella, así que cruzaré los dedos.
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