Un vino de una gran añada, de las que siempre dejan huella.En nariz, olores afrutados y especiados. Muy sedoso en boca, sabroso, amplio, con excelente acidez, un vino de los que crecen solos; Un pequeño recuerdo: Corría el año 2005; verano en Tarragona, y nos disponemos a comer en L'Ara-Cata, un restaurante ya desaparecido, regentado por una familia catalano-aragonesa. Y... adivináis que vino pedimos? Exacto!! Y además, era el primer Priorat que yo probaba. Mejor comienzo, imposible.
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