Rubí con ribetes ligeramente atejados, capa media, algo velado.
Nariz intensa y compleja, una muestra de lo que debe ser un gran Barolo viejo. Comienza tímido pero siempre con limpieza, con notas de frutas en licor, chocolate negro, un precioso tamiz especiado, trazas ahumadas, un ligero recuerdo de piel curtida, balsámicos y tabaco de pipa. Sorprende por su entereza y definición con 51 años.
En boca está en plena forma, vino vivo por su acidez y por su paso firme y estructurado, potente y armónico, con un final de marcado peso y elegancia donde quedan sensaciones de fruta en licor y puntas especiadas, con un tanino vivo aunque perfectamente integrado en un conjunto encantador en estos momentos. Persistente.
Los vinos viejunos de Marengo & Cugnasco son sólidos como una roca, tal y como hemos podido comprobar con este 64 y con dos 67 anteriores, vinos que sorprenden por su entereza y definición, en este caso incluso por su juventud. Por encima de los vinos de otras casas teóricamente más prestigiosas. Excelente una vez más.