La historia de Camigliano se remonta a una época muy antigua. Los etruscos la habitaron viniendo de la costa de la Maremma y siguiendo el río Ombrone. Luego se convirtió en un pueblo de relevancia regional en la Alta Edad Media, y puesto de avanzada de Montalcino en el siglo XVI. Adquirida en 1957 por el empresario Walter Ghezzi, muy aficionado a la agricultura, Camigliano se convirtió a la producción de vinos de alta calidad.
Y aquí estamos, con mi primera cata de estos grandiosos vinos, los Brunello di Montalcino. En este caso tenemos un Camigliano del 2006, una añada excelente en esta D.O.
Abrimos la botella dos horas previas a la cata. El tapón salió impecable. Lo servimos a 17°C.
VISUAL: Posee un color rojo cereza, evolucionado hacia anaranjado, sin diferencia con el ribete, de lágrima abundante, transparente y fina. De capa media. Ligeramente turbio.
OLFATIVA: A copa parada muestra claras notas a rosas rojas. Al agitar la copa nos introducimos en una fiesta de intensos aromas. Su carácter floral se potencia y aparecen notas de fruta roja (ciruelas) y especiados de pimienta rosa y vainilla. Profundizando en su exuberante nariz, encontramos recuerdos herbáceos de manzanilla y un curioso apunte como a gasolina. Por último hay terciarios de cueros, tabaco y chocolate, así como un toque a tierra mojada, muy mineral. Un bouquet espectacular, complejo, armónico y elegante, realmente embriagador.
GUSTATIVA: En boca es sorprendente, explosivo, amplio, con un paso por boca sedoso, lácteo y muy agradable. Su acidez es imponente, titánica pero sin arista alguna. Los taninos aún se perciben pero están bastante pulidos. En retronasal aparece un recuerdo cítrico, como a naranjas amargas y también a frutas rojas, fresas y frambuesas. Finalmente su toque mineral hace acto de presencia para recordarnos qué estamos catando. La persistencia de las más altas que recuerdo, cuatro minutos y aun lo percibo...increíble. Realmente es un vino espectacular, con una variedad de matices en nariz impresionante y una boca de las que se recuerdan, de estructura recia, muy señorial, todo un "cavaliere". Mi primer Brunello...para recordar.
Por suerte tenemos un par más de botellas. Le auguro una vida muy larga, una o dos décadas seguirá al pie del cañón con toda seguridad, así que lo disfrutaremos. La RCP la considero excelente, me costó 17 euros cada botella...un chollo.
Para maridar este vinazo preparamos un revueltito de boletus y trigueros de primero y unos entrecottes con mostaza y quinoa de segundo. Un matrimonio que no discutió en ningún momento, con final feliz. De nuevo en muy buena compañía, fue una cena de lujo con un vinazo colosal.
Adjunto fotos en comentarios.
Camigliano 2006
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