Si en el 2020 ya decía que estaba en un buen momento este que catamos el otro día estaba mejor, más redondo, sin esa nota alcohólica e incluso no parecía tan sobremadurado.
Muy buena evolución, esta añada se dijo en Toro que era muy buena añada y parece ser por lo catado que así fue, la acidez es la que aguanta la estructura de este vino y que aguanta perfectamente, a ciegas la añada no se acierta ni en broma. La fruta negra de esta botella me encantó, muy viva y sobreponiéndose a la crianza. Balsámicos para aportar más frescor y algo vegetal y mineral. La relación calidad precio en este caso no se sabe, el precio de este vino rondaría en su momento de compra los 35 euros, aunque se supone buena.
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