Color picota intenso con ribete violáceo. Limpio y brillante.
En nariz aromas típicos de la sirah, fresa, frambuesa, pimienta. Algunos tostados.
En boca mucho volumen, muy goloso. Buena acidez y postgusto medio, agradable.
Al ser un vino con poca crianza (es de 2015, y solo un 20% se ha envejecido en barrica de roble) esperaba menor percepción de los matices de la madera, pero están bien presentes e integrados.
Me ha parecido un vino varietal bien hecho, quizás un punto goloso que no satisfaga a todo el mundo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.